50 AÑOS NO ES NADA

Desde hace unas semanas, y por iniciativa de Alfredo Srur, nos reunimos un grupo grande fotógrafxs, con la intención de impulsar la derogación del artículo 34 de la ley de propiedad intelectual 11.723 por la cual, hasta el momento, nuestras obras fotográficas están protegidas sólo durante 20 años desde su primera publicación. La idea es que, en consonancia con lo que sucede en otros paises desde hace mucho tiempo, este plazo sea de 50 años, pero a partir del fallecimiento del autor/autora. Pensemos que aquí, para la pintura, el  plazo es de 70 años postmortem

Hasta acá, parece sencillo de entender. Resta saber cómo evolucionan las acciones que este grupo se ha planteado y cuáles serán las dificultades y/o resistencias que tendrá que enfrentar. Y acá es necesario, a mi juicio, hacer una aclaración importante: Los derechos de autor tienen muchas variantes para ser aplicados. Por ejemplo, uno podría decidir que sus imágenes (o algunas de ellas) sean de libre publicación, de no mediar uso comercial, y con la expresa mención de la autoría. También podría decidir (siempre a título personal) que las imágenes puedan ser parcialmente modificadas, o no. etc. Desde hace ya muchos años existe una categorización para todas estas instancias que impulsada por  Creative Commons, y que es una buena guía para definir qué queremos hacer con nuestras fotos, antes de que pasen al dominio público. ¿Qué significa estar en el dominio público? Quiere decir que cualquiera puede utilizarla, haciendo mención de la autoría (un derecho indelegable), pero para lo cual deberá pagar un canon al Fondo Nacional de las Artes. Así es nuestra legislación.

A partir de este esquema sencillo, y en el que espero no equivocarme demasiado, empiezo a desglosar algunas opciones, más allá de la resolución del problema planteado más arriba,  que no están claras, y que tal vez nunca debieran estarlo!.

Me pregunto, les pregunto:

  1. Soy Vivian Maier (encabezando este post), me muero y no tengo parientes ni testamento. Mis fotos van a parar a quien las haya comprado. Esa persona hará con mi obra lo que quiera, y ganará dinero con ello.
  2. Soy Daniel Merle. Subo una foto de Fernando Paillet a una nota. No le pido permiso a nadie. La saqué de internet. La nota es sobre la obra de Paillet (no la estoy sacando de un contexto para pasarlo a otro). Se podría decir que el uso que le doy es comercial (me pagan  -poquito!- para escribir) ¿Debiera pagar un canon al FNA? ¿Por qué?
  3. Soy Adidas, levanto una foto de INSTAGRAM, y hago una campaña gráfica. Ni siquiera me informo de quién era el autor/autora. ¿Qué se puede hacer?
  4. Soy Juan Pérez, me gusta una foto de Nahuel Alfonso (arriba), y la encuentro en superalta definición en internet. La copio grande en papel de algodón, chorro de tinta, me gasto una fortuna en enmarcarla y la cuelgo en mi casa. Quedó un lujo. ¿Tengo que pagarle a Nahuel?
  5. Soy M.A.F.I.A. y mis fotos están bajo licencia CC BY-NC-ND 3.0 – M.A.f.I.A. Pero viene un medio nacional, la levanta y la publica, y atrás otro de internet, y atrás otro del interior. Todos firman M.A.F.I.A., nadie los llama para decirles que pasen a cobrar.
  6. Soy Juan Perez, me gusta «El viejo guitarrista» (1903) de Pablo Picasso, encuentro en Wikipedia un archivo que pesa 51 Mp, tiene un detalle muy bueno. Hago copias muy buenas, las enmarco y las vendo en mi negocio a 2.500 pesos la pieza.
  7. Soy Daniel Merle, me contactan de la revista Regia Magazine (regiamag.com) me piden unas fotos (que ya tienen) que hice en 1979 a Marta Minujín. Les pregunto cuánto pagan. Me contestan: «pensamos que estábamos hablando el mismo idioma!». Luego me escribe el editor en jefe, y me dice que en verdad me quieren entrevistar. Les digo que si, pero que las fotos las cobro. Nunca más contestaron. ¿Cuál es el idioma que hay que hablar con algunos medios?