A dónde hemos llegado

retrato

La foto de la derecha es de Alejandro Witcomb, y la pueden ver (hasta el domingo nomás), en la muestra Bicentenario: Imágenes Paralelas – Siglo XIX a 1940, y la de la izquierda es de la muestra Guilty!, de Marcelo Grosman, que sigue hasta el 1 de julio en Catena Fotografía Contemporánea. Hace un  momento las quise ver una junto a la otra, y decidí publicarlas asi. ¿Será un díptico? Para mi es una comparación….

Intento escribir una reflexión. Pero no tengo mis libros a mano!. Y no es cierto que con Google encontrás todo. Asi que estoy aqui, solito con mi desmemoria y mi necesidad, apabullado (un poco) por tanto trabajo 😉  y la falta de vocabulario. Pero me acostumbré a escribir así. Si me dieran un cuarto aislado y dos horas para mí solo, creo que me volvería loco de angustía….

Vuelvo, perdón. Decía: mirando estas dos fotos se me ocurrió. La una es la visión edulcorada, hecha por encargo, de un abuelo muy elegante abrazando a su nieta, sentado en un banco de utilería, sobre un fondo pintado. El dominio de la luz de un artesano bien entrenado y el retoque impecable le agregan belleza a tanta solemnidad. La otra es la visión «ensanguchada» de fotos de aparentes criminales teñido de rojo oscuro. Ninguna de las dos constituyen un documento fotográfico. Ya sea por la falta de intención del autor, o por la trepada imparable de un artista en acción creativa. ¿A ustedes qué les parece?

Cómo me gustaría tener a mano ahorita mismo a Graham Greene, a Marguerite Durás, a Paul Auster. Alguien!, (¿Chespirito?) que me ayude a describir este peculiar arco del tiempo que se extiende entre los principios del siglo pasado y del actual.  Un caprichoso testimonio de la época rejuntado en el apuro cotidiano de esta redacción. A ustedes les toca, amigos míos, decir a dónde hemos llegado. Yo me voy a ver las muestras.