Al otro lado del espejo

Alicia se encarama a la chimenea para tocar el espejo. Se pregunta cómo son las cosas del otro lado. El reloj da la hora al revés? o es un objeto totalmente diferente?. La vista del jardin al final de la habitación, no es el mismo. Alicia lo va a comprobar rapidamente. Tan rápido como yo pueda avanzar en la lectura de Alicia en el País de las Maravillas.

A este paso, y con la cantidad de muestras y conferencias que hay en Tucumán, mi lectura está detenida. Le pregunto a Milla Jung, fotógrafa de Curitiba, cómo es ver del otro lado del espejo (foto de arriba). Milla expone Espacio de Afectos, unas pocas fotos en blanco y negro, muy grandes y simples.  Es leve, clara, silenciosa. Paso a la otra galería y me encuentro con mis propias fotos!. En la misma sala, Los Abrazos de Gabriela Muzzio, de Rosario. Han instalado una mesa y un velador, sobre el mantel blanco un librito de tapas rojas. El trabajo de Gabriela es íntimo. No alcanzan los ojos para indagar en esos abrazos de compromiso y tan amorosos al mismo tiempo. Abrazos para la cámara. Gabriela deja varias páginas en blanco antes de llegar al último abrazo, más pequeño. Un abracito!

Durante la tarde, y al filo de la inauguración, Ataulfo Pérez Aznar y Julio Pantoja (organizador de la Bienal de Tucumán) ayudaban a montar la extensa y emocionante muestra del mexicano Roberto Córdova-Leyva sobre la frontera entre México y Estados Unidos. Catorce años de su vida pasó Leyva haciendo este trabajo. Fue el guía de Sabastiao Salgado cuándo éste hizo su monumental ensayo sobre las migraciones mundiales.

Alejandro Lipszyc expone Los Emigrantes. Un ensayo que se vio hace unos años en Rolling Stone. Los que se fueron durante la crisis del 2001. En la puerta de sus casas, con las valijas en el piso y el bebé en brazos, minutos antes de emprender la partida. Fotos gigantes para momentos de perplejidad. Miradas desafiantes o esquivas.

Alicia ya está en la Casa del Espejo. Conoció a la Reina Roja y ahora está en un bosque fresco y tenebroso donde las cosas no tienen nombre. Le pregunta al cervatillo cómo se llama. Y éste le responde: «Te lo diré si vienes un poco más allá. Aquí no puedo recordarlo»

Falta una hora para tomar el micro y volver a Buenos Aires. Cierro el libro, las conclusiones del festival en el auditorio del Centro Cultural Virla se mezclan en mi mente con las increibles historias de Alicia en la Casa de los Espejos. Todavía me falta subir un comentario más. Me alejo un poco, el sueño llega.