Alicia, las reglas y el combate

Nada mejor que tener reglas claras para seguir. Asi, cuando uno se levanta a la mañana y hasta la hora de dormir, todo transcurre sin sobresaltos. Se podría incluso hacer una clasificación de imprevistos. De tal manera, al enfrentarnos a una situación desconocida, uno tiene a disposición  un menú de opciones para hacer frente al incordio de algo que no pudimos anticipar.

Sigo leyendo A Través del Espejo y lo que Alicia encontró allí. La primera regla del Reglamento de Combate dice: «Si un caballero golpea al otro, éste se cae de su caballo, mientras que si erra el golpe, el que se cae es él» Muy tranquilizador. Cada uno sabe lo que tiene que hacer y listo. Y cuando caen, «tienen que hacerlo de cabeza siempre» No hay lugar a dudas. Ya está. Me voy a dormir tranquilo.

Los fotógrafos que más admiro dicen que la fotografía no tiene reglas. NO HAY REGLAS!. La cámara se dispara sola a veces, o es lenta, o es demasiado rápida. Cuando más la necesitamos, más escondida está en el fondo de nuestro bolso. Hacer foco con las digitales es como ver una peli con los anteojos equivocados. Queremos copiar una foto gigante pero el archivo no da ni para un carnet. Y ni hablar de la estética!

Edward Weston decia que las reglas en fotografía «son algo que descubren los críticos cuando ven fotos» Pero el petiso Weston (que linda su última mujer Charis Wilson!…ooppps! perdón por el lapsus!) no tenía reglas pero le sobraba técnica.

Alicia acompaña al Caballero Blanco después del combate, que se cae de su montura a cada paso. «Temo que usted no haya practicado mucha equitación» dice Alicia. Y el caballero responde: «Yo he tenido abundante práctica» al tiempo que vuelve a caerse del caballo.

La primera foto que les muestro es del norteamericano Vincent Laforet, que trabajó durante veinte años en el New York Times. Abundante práctica! pero como no hay reglas, recurrrió a la técnica para no morir de aburriemiento haciendo fotos de tenis. Pasen y vean cómo lo hizo.

La segunda foto es de Virginia del Giudice, qué tiene mucha técnica, mucho control sobre lo que quiere fotografiar, pero también un ojo travieso (bueno, hasta que se le desprendió la retina del que más usa), que le dice cuando salirse de las reglas, buscar otros caminos que escapen a su archivo de imprevistos.

Y la última foto es de Alessandra Sanguinetti. Ale tiene poca técnica. No necesita más. La reemplaza con una dosis inaudita de sensibilidad. Vibraciones de su corazón en cada fotograma. Pasen y lean, aqui está su historia.

Alicia, con la ayuda del Caballero Blanco, llega a la orilla del arroyo. La octava casilla de su viaje A Través del Espejo. El caballero le regaló sus inventos y la última canción. Le dio reglas y consejos que no sirven, pero cumplió su promesa.