ARCHÍVESE EN EL FUTURO PERFECTO

Si hay un gran olvidado en el mundo de la fotografía como arte contemporáneo (para usar el término de Charlotte Cotton), es el archivo. Si amiguitxs, el archivo es la madre de todas las obras fotográficas, o casi, y no le estamos dando su lugar

¿He venido yo a reparar esta injusticia histórica? No, la verdad que no yo no fui. Ya hace rato que se está escribiendo sobre el tema, y son muchos los artistas que lo están utilizando. No como una manera de volver al pasado, si no  todo lo contrario.

Nuestro gurú Joan Fontcuberta lo viene predicando hace rato, y al final algunos le estaban haciendo caso (aunque no lo supieran). Lo cierto es que así como las vanguardias rompieron (en el más literal de los sentidos) con varios paradigmas que se venían arrastrando desde el Renacimiento, también hicieron pedazos esta idea troglodita por la cual se considera al archivo como un lugar polvoriento, ocupación de monjes y escribientes. O en el mejor de los casos, bibliotecarixs de solapas resobadas (¿?)

«El archivo actúa como un sistema discursivo activo que establece nuevas relaciones de temporalidad entre pasado, presente y futuro, en lo que se ha denominado «futuro perfecto»1

En lo que mi respecta (¿respeta?) mi archivo está bien vivo (como ven en las fotos). Aunque tengo que reconocer que la era digital  arruinó un poco mi personalidad metódica. Las urgenncias ficticias de la vida cotidiana no te dejan hacer orden, establecer jerarquías. Me acuerdo ahora mismo de John Cusack ordenando sus LP de acuerdo a muy serias y personales categorías en High Fidelity. ¿Se acuerdan?

¿Ustedes cómo ordenan sus archivos?

Comenten acá abajo y vamos unificando criterios. ¿Quién empieza?

(1) Anna María Guasch. Arte y Archivo, 1920-2010. Genealogías, tipologías y discontinuidades. Akal/Arte Contemporáneo.2015