Archivo profundo

Hoy más que nunca (pero en verdad, siempre lo fue) el archivo es parte constitutiva de la práctica fotográfica. En un tiempo, el aficionado hacia sus fotos y su única preocupación eran las copias. Es más, muchas veces tiraba los negativos.

Si hubiera sabido que ahora hay legiones de jóvenes que patrullan la ciudad en busca de esos negativos tirados. Pedazos de historias a los que les pueden agregar cualquier significado, incluso reirse de ellas en FB. 🙁

Hoy leyendo la entrevista de Fernando García a Alfredo Prior me quedé pensando en su objeto preferido, un muñequito travieso. Prior remonta capas de historia y las convierte en capas de pintura. Si van a la nota se darán cuenta de que no se refiere a sus obras más conocidas por el público. Más bien habla de su experiencia artística, de su relación con los curadores y con la llamada «bienalización del arte».

Pero no es de Alfredo Prior de lo que quiero hablarles. El archivo es el tema central de esta nota. El archivo es nuestra lámpara de Aladino. Y no se trata solo de nuestros negativos o nuestro disco rígido. El archivo está compuesto por cantidad de objetos. Todos (fotógrafos o no) tenemos archivo.  Ustedes me cuentan (y me muestran) sus teosoros. Y yo les voy contando los míos.

………………………………………….¿Quién empieza?

Foto del muñequito: Hernán Zenteno, para La Nación