Arte encontrado

El sábado iba para las inauguraciones de Arte x Arte (alumnos de Motivarte, EPA, y Ojo de Pez) y me topé con la vidriera que ven aquí arriba. HIce una foto con mi celular y maldije no llevar mi cámara, el trípode y hasta me hubiera venido bien un filtro polarizador, un par de luces, una fuente de alimentación! 🙂

Después pensé. No vale la pena. Hay mil vidrieras como esta. Y además, “yo no le hubiera agregado nada”. Entonces, ¿Cuál habría sido mi mérito como fotógrafo?. Esto me turbó, me quedé como un tontín con el Samsung en la mano exponiéndome a un arrebato (de un chorro claro)

En casa volví a revisar los apuntes de mi chamán Walker Evans. Y revisité sus fotos de escaparates (Gracias Martín Volman!). Las observé mucho más detenidamente que los cientos de veces anteriores… Y finalmente tuve que ver a Atget. El chamán de los chamanes, el gran maestro silencioso. Me dí cuenta que para estos grandes lo que importaba era “la cosa en sí”. Y nada más. Chau, ni una palabra. El arte está ahí y yo lo capturo. Me reservo el “derecho de transmisión” de este arte. Lo edito, pero no lo corto. Lo revalido incluyéndolo en una serie con otros escaparates. No intervengo. Al menos de una manera evidente, porque ese escaparate ya está incluso encuadrado por el autor. No tengo otros puntos de vista para explotar mi subjetividad. El arte se construye entonces, entre el que dispuso los elementos en la vidriera y yo que soy quién “ha descubierto la pieza” perdida en la ciudad. Soy un arqueólogo. Esa es mi misión como artista, y también mi descrédito.

Entonces, si acepto mi tarea y le pongo empeño, tengo que hacer lo que no hago nunca: Tomar una buena (correcta digamos) foto de la vidriera. Y eso no se logra con un telefonito (arriba). Y luego, si mi ego sigue en pie, debería tener la humildad de buscar otras vidrieras “que se sostengan por sí mismas, pero fundamentalmente en función de una serie” me sopla Roy Stryker desde su tumba.

Pero la serie no debe ser una simple acumulación, corrige August Sander. La serie debe ser como un libro. Ahi me trabé! 🙁 . ¿Quién tendra la clave de esta última sentencia?.  Estoy buscando otros párrafos reveladores. Mientras tanto, sigo con las vidrieras…