Cazador cazado

Lo supe la primera vez que subí una foto a mi blog. En ese entonces, los comentarios eran casi inexistentes. Al día siguiente del posteo, una usuaria escribía sobre la foto que yo había tomado a esa joven pareja en el subte. La lectora misma era la fotografiada, y se había dado cuenta de que yo estaba maniobrando de un modo extraño con una cámara fotográfica frente a ella y su pareja.

Lo que supe en ese momento, pero tardé mucho tiempo en descifrar, es que se iniciaba una época en la que la impunidad con la que nos manejábamos los fotógrafos callejeros empezaba a someterse, de alguna manera, a la aprobación, o no, de los fotografiados.

Han pasado 6 años desde aquella primera nota, y en el reino de FB, las cosas se han vuelto más complejas. Cuando estás en una reunión familiar, no solo tenés que someter tus fotos a la aprobación de todos, mostrándolas en el display de la cámara, si no que luego FB te va a pedir (de un modo cada vez más ineludible) que identifiques a las personas retratadas. Hasta los que aparecen en el fondo, fuera de foco!, tienen que ser tagueados.

Este fenómeno es inédito. Nunca antes había sucedido en el campo de la fotografía. El gran Fred Ritchin ya lo analizaba en su libro After Photography. Y es solo uno de los aspectos que tendrán una gran influencia en la fotografía del futuro. Las implicancias en la estética y la elección de los contenidos, la actitud de los artistas, la fotografía familar, la foto callejera, los derechos de autor, el derecho a la intimidad. Todo, todo esto y más, está cambiando de una manera dramática.

En octubre, tendremos la oportunidad de escuchar a Ritchin en la Bienal de Fotografía de Tucumán. ¿Nos vamos para allá?

NOTA: Las imágenes de esta nota son capturas de pantalla que hice mientras subía una foto de la exposición de Lorena Fernandez a FB.