¿Cómo llegaste al museo?

El domingo pasado fui a visitar el Museo Nacional de Bellas Artes. Sabía que todavía no se ha inaugurado ninguna de las grandes exposiciones programadas. Tampoco esperaba ver reflejada la impronta del nuevo director designado. Quería, simplemente, ver «cómo» está el museo, y sobre todo el  reordenamiento del discurso curatorial de la colección permanente.

Un problema antes que nada: el aire acondicionado funcionaba bien en algunas áreas, en otras funcionaba más o menos, y en algunas directamente no había. Así que recorrer la gran cantidad de nuevas salas habilitadas se hizo cuesta arriba por momentos.

Pero quiero resaltar cinco cosas que me llamaron poderosamente la atención:

1) Las obras de la colección están ordenadas por períodos históricos, y no por paises o grandes escuelas. Este nuevo ordenamiento hace que importantes obras argentinas y latinoamericanas convivan en igualdad de condiciones (¿por qué no?) con autores consagrados mundialmente. Esto no es un detalle. Para el más desprevenido de los visitantes y para el iniciado, es un ordenamiento que ayuda a poner en contexto nuestra producción artística. Y por ende, a entenderla mejor.

2) La fotografía ocupa ya no las salas del último piso, confinada a ser la «nena rara» del museo, si no que está integrada a las demás manifestaciones artísticas. Es decir: tenemos pintura, dibujo, grabado, escultura, fotografía, técnicas mixtas, etc, etc, etc.

3) Cada sala es presentada con un breve texto curatorial que explica el sentido de la selección de obras. Es enorme la cantidad de trabajos que han salido a la luz. Pensé que nunca se iba a llegar a incluir en el museo el arte de los 80 y los 90. Pues sí, todo el último piso está dedicado a este período, que cuenta además con textos de Verónica Tell y Natalia Pineau. 

4) Las salas. Están impecables, primerísimo nivel. La iluminación un poco baja en algunos casos innecesariamente, y el gran problema del aire acondicionado que ya mencioné.

5) Falta (como siempre) una buena confitería y una librería bien provista… No hay ninguna de las dos cosas en las inmediaciones del edificio. ¿Tan difícil es?

Es de esperar ahora que haya grandes retrospectivas de fotógrafxs (al estilo de las realizadas en Cronopios del CCR) en nuestro Museo Nacional. Les pido que hagan un repaso por los fotógrafos (desde 1945) incluidos en la colección (click aquí para verla). Y me dicen, en su opinión, quién sobra y quién falta. Que no sólo de donaciones se hace una colección. 🙂

………………………………………………..¿Quién empieza?

Fotos: Claude Batho, 1972, Hugo Aveta, 2000, Jorge Aguirre, 1977