Cuento de domingo 05

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La Nena

Los dos primeros hijos del matrimonio hicieron una vida normal, con las dificultades que significa en un pueblo chico tener una hermana como ella. La nena había nacido sana y recién al tiempo empezaron a notar signos extraños. Su sistema de alucinaciones fue objeto de un complicado informe aparecido en una revista científica, pero mucho antes su padre ya lo había descifrado. Ives Fonagy lo había llamado «extravagancias de la referencia». En esos casos, muy poco frecuentes, el paciente imagina que todo lo que sucede a su alrededor es una proyección de su personalidad. Excluye de su experiencia a las personas reales, porque se considera muchísimo más inteligente que los demás. El mundo era una extensión de sí misma y su cuerpo se desplazaba y se reproducía. la preocupaban continuamente las maquinarias, sobre todo las bombitas eléctricas. Las veía como palabras, cada vez que se encendían alguien empezaba a hablar. Consideraba entonces a la oscuridad una forma del pensamiento silencioso. Una tarde de verano (a los cinco años) se fijo en un ventilador eléctrico que giraba sobre un armario. Consideró que era un objeto vivo, de la especia de las hembras. La nena del aire, con el alma enjaulada. Laura dijo que vívía «ahí», y levantó la mano para mostrar el techo. Ahí, dijo, y movía la cabeza de izquierda a derecha. La madre apagó el ventilador.

Ricardo Piglia. Cuentos Morales. Editorial Planeta. Foto: Daniel Merle