Cuento de domingo 06

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Agathe + Lucas. Por Bob Lightowler

La cara

Vino pues LaMente una tardecita, cuando yo había sacado la silla a la acera, y bajo el crepúsculo sentó su figura rellenita en las baldosas, a mi lado, dispuesto a trocar la sucesión del tiempo en un manojo de momentos inútiles. Sentí una inigualable finura interna como si estuvieran haciendo un encaje con mis entrañas. A continuación bosquejo parte de lo que hablamos:

LaM: ¿No es raro que los grillos canten igual en todas partes?

Yo: Yo no conozco todas las partes

LaM: Bien. Muy bien. ¿Y qué me dice de la imaginación?

Yo: Me imagino más de lo que ya vi.

LaM: Bah. Imagínese un demonio. o un gnomo.

Yo: Si.

LaM: Imagínese habitantes en ese planeta de allá, redondos y con tentáculos. Imagínese hablando por teléfono con Júpiter.

Yo: Si, si.

LaM: Imagínese una porción de carne, y dentro de esa porción a usted, pensando, sabiendo que existe, y capaz de moverla, hacerla dormir o treparse a un árbol.

Yo: No puedo. No paso de mi cara.

LaM: Lo que no se puede o no se quiere captar puede captarse poco a poco. Más si ya está imaginando desde el origen.

Yo: Bueno. Deme un apoyo.

LaM: Cierre los ojos. ¿Qué ve?

Yo: Maestro…

LaM: Cierre los ojos. Ahá. ¿Qué ve?

Yo: Un punto.

LaM: ¿Es un punto adonde querría dirigirse?

Yo: Ojalá fuese un punto de verdad.

LaM: Eso no depende de cómo lo vea, sino de quién lo vea.

Yo: ¿No lo veo yo?

LaM: Usted quiere orientarse. No obstante retrocede. ¿Cómo es usted?

Yo: Tengo la cara del hijo de Rembrandt

LaM: No se justifique. Hablemos de la orientación. ¿Usted se cree libre? ¿Cree que habría podido hacer otra cosa que lo que hizo y está haciendo? ¿O cree que las condiciones lo limitaron, que todo tenía que ser como ha sido?

Yo: Soy responsable, maestro.

LaM: Usted no ha pensado nada, mocito. Confunde pensamiento con idea. El pensamiento va de paso. Las ideas son bailarinas. Dígame: ¿Su madre cómo lo reconoce?

Yo: Me toca con los dedos.

LaM: ¿Cree que la idea que tiene de usted es la misma que tengo yo?

Yo: No sé qué idea tiene de mí. No me moleste más, vea. Dígame algo de usted.

LaM: Llevo dentro los desiertos, la arena caliente del silencio.

Yo: ¿Dentro? ¿Como si fuera… una camioneta?

Marcelo Cohen. Hombres Amables. 1998. Editorial Norma