Cuento de domingo

Para un niño su padre es un modelo, un espejo, una esperanza. Más que eso, es un hombre tipo, un tipo de humanidad adulta y consumada. Una especie de Adán construido con todos los fragmentos de mundo que el niño va aprendiendo. No puede asombrar que algunas partes no coincidan, y que el conjunto resulte bastante misterioso.
Es como una gran adivinanza múltiple cuyas respuestas van apareciendo poco a poco a lo largo de la vida. Yo diría, arriesgándome, que esas respuestas son las instrucciones según las cuales uno vive. Se me dirá: ¿Y los que no tuvieron padre? Creo que ahí puedo responder: Todos lo tienen.

César Aira, El Tilo.
Beatriz Viterbo Editora.
Fotos: Silvina Arrastia