CURAR LO INCURABLE

Ya lo decía John Berger: en algún momento el mercado del arte descubrió que la fotografía podía ser también un arte, y  fue entonces que comenzó la decadencia del medio.

Claro, simultáneamente lxs fotógrafxs y sus patrocinantes venían empujando fuerte para ser cobijados por ese anhelado manto sagrado y no tuvieron mayor problema en empezar con las series limitadas y las copias de época. Un poco de un lado y otro poco del otro, ahora la estamos pagando. ¿Cómo? Enmarcando fotos callejeras con dorado a la hoja (o símil), rescatando marquitos de diapositivas, y enmarcándolas también. Rebuscando en los archivos de los diarios y reactivando fotos que hace 40 años ilustraban notas de prensa. Hay que raspar el fondo y enmarcar.

Esto que les digo, no es una crítica conservadora, ni quiere ser (aunque se parezca bastante) una ironía un poco perversa. No!. Ni siquiera tuve mucho tiempo para ver las ofertas de Buenos Aires Photo de este año. Pero me da pena observar que muestran procedimientos novedosos (impresiones sobre metal, fotografías troqueladas, papeles algodonosos, etc) que grandes artistas han utilizado hace más de treinta años (Graciela Sacco volvé!) como una manera de eludir las ideas y adentrarse en lo decorativo, que finalmente será lo que lxs invitadxs especiales buscan comprar.

¿Qué se puede pedir de una feria comercial? Nada más que eso, pero también las experiencias estéticas, que reflexionan sobre el medio, que empujan un poco para otro lado: Links project,  Fuera de Foco, Photobook Tijuana!  y especialmente un volver al pasado para comprender lo incurable del presente de la fotografía en el mercado del arte: pasear por Wunderkammer es «experimentar esos recuerdos tal y como relumbran en un instante de peligro»

Foto: Andrés Wertheim Munich #1. 2014. Das Goldene Zeitalter, Lucas Cranach d.Ä., ca 1530, Alte Pinakothek, Munich. Doble exposición realizada en cámara. 94 x 139 cm.