De frente y de perfil

Si hago un retrato de frente, no se puede ver la verdadera forma de la nariz. Si lo hago de perfil, se pierde la magnitud de los pómulos; más allá de que me falta lo esencial en cualquier rostro: los dos ojos.

Salvo que el personaje tenga un ojo solo, no veo manera de hacer un retrato «documental» 🙂 si no pongo a mi modelo en tres cuartos de perfil. Asi lo hace Thomas Ruff, creo. Ahora me fijo. Pero por las dudas les cuelgo abajo una de Paul Strand

Walker Evans pensaba que había que fotografiar todo de frente. Las cosas y las personas. Y las personas, de frente y contra una pared. Para que no tengan escapatoria. Y el observador vea la profunda dimensión de un rostro expresado únicamente en su superficie y nada más. Nada más. Jazmin Bakalarz no piensa lo mismo, o si. No sé.

Wim Wenders dice que las fotos de frente son menos tramposas. Yo digo que «todas» las fotos de frente me pueden inducir a dormir la siesta que siempre trato de evitar (para no perder el tiempo)

William Eggleston estaba a mitad de camino de los dichos de Wenders y de Evans. Y además no es un retratista.  Robert Frank no le hizo caso a ninguno. Pero se consumió en su propia gloria después de Los Americanos. ¿Ustedes qué piensan?

A mi me gustan las fotos de frente y las series. Pero me provocan un aburrimiento germanizante que no sé bien cómo contrarrestar. Tal vez manejando la «expresión» de la copia? Instagram y sus malditos filtros no son la solución.

Una foto bien tomada persiste en el tiempo. Se tranforma en un documento histórico y después (de la muerte del autor) llega a ser una pieza de arte. Aunque en los últimos tiempos llegan a esta meta mucho antes de que el artista desaparezca de estas tierras.

Algo pasa. La fotografía está en manos de todos y la técnica en manos del software. Asi que yo tengo las manos libres. Pero es engañoso. Un gran fotógrafo sabe que esto es una verdad a medias. Y si vemos el trabajo de un gran artista, nos daremos cuenta inmediatamente de quiénes no lo somos.

Este será el año de la experimentación. Ya veo varios jóvenes emergentes que están pateando el tablero y reclamando su espacio. Podría escribir una lista y compartirla con ustedes. Pero no sé, creo que las listas me gustan a mi solo. Y las libretas (no importa qué calidad) y los lápices con gomita, y los marcadores, los clips, las bicicletas (todas).

Una bicicleta siempre hay que fotografiarla de perfil. De frente no se ve! Entonces, según el objeto hay que buscarle el ángulo apropiado. No es un juego de vanidosos. La fotografía es eso. O la manipulás antes, o la manipulás después. A veces se nota menos si lo hacés antes. Pero nos estamos enviciando con los filtros. Qué difícil salir de una adicción!