Descubro, descubrimos. Nos descubren

Alejandra Laviada es una chica bonita (foto de abajo), delgada, muy de hacer fotos dentro de su casa, o un estudio o un edificio abandonado. Junta las cosas que allí encuentra (en el edificio abandonado) y arma unas extrañas esculturas. Les dispara una fotos. Las mira, piensa sobre esas fotos. ¿Qué ha pasado?.

Vuelve e investiga por más edificios abandonados. El DF de México, su ciudad natal, está repleto de estos betustos edificios que serán reciclados o demolidos directamente. Alejandra se obsesiona -es una fotógrafa después de todo- e insiste en sus foto-esculturas. Alejandra tiene más fotos ahora, las copia, y las vuelve a mirar, Y piensa otra vez en ellas y su probable significado. Es una fotógrafa! NO puede reflexionar sin hacer un disparo, una copia, un grupo de copias, y mostrarlas.

Alejandra se presentó al visionado del Premio Descubrimientos PhotoEspaña y junto a 19 colegas mexicanos participó en uno de los eventos más amables e instructivos que yo recuerde. Finalmente, Alejandra Laviada gana el premio y el año próximo tendrá su muestra individual en la edición anual de PhotoEspaña.

Un cuento de hadas, un cuento de “Alicia en el pais…” me gustaría más. Pero no, es una historia de trabajo y persistencia.

Este año puede ser un gran año! Y por favor, apúrense jóvenes photographers argentinos. El plazo de inscripción para los visionados del Premio Descubrimientos PHE vence el 30 de septiembre. Los visionados tendrán lugar en la ciudad de Guatemala y en Sao Paulo. Y además, este año los preseleccionados podrán solicitar apoyo económico para solventar los gastos de traslado y alojamiento.

Y ahora me pregunto yo: ¿para qué sirve presentarse a este tipo de eventos? ¿Para ganar un nombre en el mundillo de la fotografía? ¿Para ganar dinero, prestigio, contactos?. Pues si señores! Por todo eso y algo más importante. A mi modo de ver sirve para: 1) saber qué ha hecho uno, y bajarse del pedestal (los visionadores se encargan) si es que estabas en alguno imaginario (el que te arman tus amigos y laderos). 2) Ver el mundo a través de los ojos de otros fotógrafos que se buscan la vida como vos, y aprender que nuestros pequeños y mezquinos ambientes locales no están tan mal, aunque nunca llegarán a estar bien. 3) Descubrir que lo que hacemos sorprende gratamente a unos señores y señoras muy autorizados a decir lo que se les pasa por la cabeza sin vergüenza alguna, que para eso los llaman “visionadores”. Y por último 4) Empezar a forjar, a una edad adecuada, una “visión” del mundo, y no una “visión de la fotografia”. Porque lo más importante de los visionados de PHE está en lo que las fotos muestran, y en el espacio que se crea para que puedan ser vistas.