DISPAREN, APUNTEN!

Desde hace ya un tiempo hay una euforia alrededor de lo que voy a llamar «fotografía conceptual». Un amigo me decía, con respecto a las convocatorias 2017 del Nano Festival, que se daba cuenta de que se venía «una onda» de ese tipo, y se preguntaba si acaso sus fotografías cuadrarían con esta tendencia «nueva» del festival

Siempre pensé que toda la fotografía es conceptual, más allá del especial apego que muchxs tienen con algunas características que son esenciales a la técnica (la espontaneidad, el objeto encontrado, el azar de lo técnico). Estas categorías, por llamarlas de algún modo, son entre otras muchas, herramientas de la idea (el concepto) que anima a un artista a fotografiar algo. Para mi el ejemplo más claro es Jeff Wall (arriba) ¿Ustedes qué piensan?

Yo pienso que hay dos diferencias para establecer en esta charla que tenía con mi amigo: 1) Quién practica la fotografía (un artista, un fotógrafo, uno primero el otro después, o viceversa).  Y 2) El resultado de la operación. Es decir lo que se ve.

El sábado estuve en la Plaza Roberto Arlt donde un grupo de artistas jóvenes convocados por «la ene» (nuevo museo de energía arte contemporáneo) rindieron homenaje a un hecho artístico que sucedió en la misma plaza en 1972, pocos días después de la Masacre de Trelew. En esa oportunidad, y en sintonía con la tendencia de una parte del ambiente artístico local y conmocionados por las muertes de esos 16 guerrilleros , estos jóvenes realizaron obras efímeras con una carga política exhuberante en franca oposición a la dictadura que por entonces mal gobernaba el país. Arriba, pueden ver una foto de «La realidad subterránea» que realizaron en 1972 Luis Pazos, Eduardo Leonetti, Roberto Duarte Laferriere y Ricardo Roux en 1972. En esas obras, al igual que en las que se instalaron el sábado durante el homenaje había una gran presencia de fotografías. Abajo de estas líneas pueden ver la obra que, en diálogo con «La realidad subterranea» hizo Francisco Medail en el mismo lugar, pero el sábado pasado.  ¿El resultado visual de estos trabajos, no era (no es) el que un/una fotógrafx está dispuesto a practicar en su propia producción?

¿Qué se estaba haciendo en el campo de la fotografía en 1972? Yo creo que salvo el fotoclub, no había muchos más espacios. La fotografía no había entrado en la categoría de arte legitimado por las instituciones, muy a pesar de las proezas de Horacio Cóppola en los 30´s,  Grete Stern, Makarius, Heinrich, y por supuesto la fundacional actividad de Sara Facio y Alicia D´Amico. En la urgencia de esta nota (siempre escribo de una vez y sin corregir, confieso), no quiero olvidarme de Pedro Otero, a mi juicio un genuino fotógrafo conceptual.

Hoy la situación es muy distinta. Pero las prácticas, en algunos casos, se parecen a aquellas que sucedían dentro de los fotoclubes, que desde sectores más «progresistas» se las criticaba. La actividad de la carpeta de los diez fue una posición clara en contra de ese sistema que reinaba en el ambiente.

Lo cierto es que lxs artistas argentinxs, pioneros en esto de lo conceptual siguieron utilizando la fotografía en muchas de sus obras, algunxs con total ignorancia de la técnica, otrxs con mucho conocimiento (el caso ejemplar es Oscar Bony, y más recientemente Graciela Sacco y otrxs más). Y los resultados han sido en la mayoría de los casos mucho más eficaces (en cuanto a la efectividad del mensaje quiero decir) y comprometidos que la producción fotográfica tradicional. Y someto esta última temeraria afirmación mía, otra vez, a la opinión de mis queridxs comentaristas

¿Qué quiero decir con esta sucesión de ideas confusas?.

  1. Tenemos que aprender de los artistas que usan la fotografía (tanto aquellos que recurren a ella como simple documentación como los que efectivamente la incorporan a sus obras. Dede Berni para acá se puede hacer una lista larguísima.
  2. Es bueno empezar a identificar a aquellas imágenes que hace cuarenta años se criticaba por sus intenciones pictorialistas, y rescatarlas (algunas) porque ahora estamos inundados de fotos que «sudan» pintura por todos lados en su afán de posicionarse en un mercado que exige obras únicas
  3. Prefiero las pinturas que parecen fotos y no viceversa. 😉
  4. Me parece el momento adecuado para revalorizar las ideas (esas, que uno anota en su libreta), darles espacio, y tiempo para desarrollarlas, y no salir a la calle a ver qué encuentro. Recordemos que incluso Garry Winogrand tenía un concepto muy claro detrás de su práctica tan compulsiva.

Por último les preguntaría: ¿Qué es para ustedes la fotografía conceptual?