El arte va

Ya era tardísimo cuando llegué a casa, pero no puedo irme a dormir sin antes consultar mi correo. No tengo remedio. Consulto mi correo electrónico cada veinte minutos promedio. Cuando estoy de vacaciones sin un locutorio a mano, tengo síndrome de abstinencia! Buehhh… igual, valió la pena chequear los mails. Cata me mandó un link. Ni una palabra más. Asi es Cata!. Pincho el link y veo esto:

No se ahorra ironías Julio Sanchez (raarísimo su sitio oficial!). Es que el mundillo del arte es muy careta en todas partes, ya lo sabemos.

Terminé de ver el videito y ya era tan tarde que me empecé a despabilar! Y eso es peligroso para mi por que siempre se presenta The Negative Man, y este reportaje le daba mucha tela para empezar a chorrear su mala onda por todos lados. Lo guardé al NM (bahh… me senté encima para que no moleste) y me puse a pensar (no tenía con quién hablarlo tampoco!) en las razones del arte; ¿para qué sirve? … que no lo dijo el amigo Sánchez. Hubiera sido mejor ver la última parte de BORAT, que al fin de cuentas no tiene mucho que ver con lo que estaba pensando, pero era la peli que tenía a mano.

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Si si, no está traducido el videito. Pero bueno, para el que la vió sabrá bien lo que quiero explicar. Si algo llegan entender de este salpicadito de madrugada, les pido por favor que me lo hagan saber. Porque más allá del humor (ácido, bien ácido!) de estas cosas que les muestro, la pregunta esencial de mis trasnochadas navegaciones permanecía sin respuesta. Por suerte, algo encontré (ya casi desmayado)  en un reportaje que le hicieron hace unos años al bueno y sufrido de Raymond Carver cuando le preguntaron sobre las razones de su literatura: «La escritura no tiene que hacer nada. Sólo tiene que estar allí por el feroz placer que nos da hacerla, y por la clase diferente de placer que produce leer algo durable y hecho para durar, asi como bello en sí mismo. Algo que irradia luz un resplandor persistente y firme, por penumbroso que sea.»