El buen dios no está en el circuito del arte

«El buen dios se esconde en los detalles» Aby Warburg

Uno dice algo en un idioma que no todo el mundo entiende. O peor aún, cada uno entiende lo que quiere entender. Entonces, el mensaje «no llega». El objeto es solo una construcción que sirve de excusa para que hagamos una lectura equivocada, o conveniente.

Finalmente, el desafío es que el espectador quede atrapado por algunos instantes. Hay que ganar ese tiempo para inducirlo a pensar. Esa es la operación cada vez más difícil de concretar. Doris Salcedo (arriba) logra su cometido por medio de instalaciones enormes, muy impresionantes. Acumulación de muebles, extraños ensamblajes que transmiten una sensación de asfixia. Junta elementos que nunca podrían integrarse. Sepulta la madera en cemento. Mezcla armarios y clausura sus cajones. Las puertas no se pueden abrir y solo nos resta imaginarnos que hay detrás. Imaginamos lo peor. ¿Cómo hace el familiar de un desaparecido para convivir con el recuerdo?

¿Cómo funciona la memoria de un papel arrugado?. Se pregunta Mauricio Alejo (arriba). Se trata de no decir las cosas directamente. ¿Por qué el arte busca formas rebuscadas para transmitir verdades evidentes?

Porque la memoria no es una cualidad estable, igual para todos. Lo que estamos haciendo todo el tiempo es tratar de recordar, o recordarnos, mientras el tiempo pasa.

Los académicos interpretarán esos signos. «Revelar demasiado a veces es contraproducente». ¿El arte es para los amigos, para la crítica, o para el público? Y si fuera para el público, ¿dónde lo exponemos?.

Ana Longoni (arriba), cita a Brian Holmes cuando enuncia las salidas posibles:

a) La solución anarquista:  abandonar el arte

b) Pragmatismo mediático radical. Utilizar los recursos del circuito del arte para infiltrar el discurso hacía otro público.

c) Procesos de autogestión fuera del marco artístico.

Y agregó una opción, que en verdad es parte del punto c): «pensar el museo como espacio público que hay que apropiar»

Querid@s comentarist@s,  ¿Con cuál de estas opciones les gustaría empezar?

Nota: Se pueden ver obras de Doris Salcedo, y Mauricio Alejo, en la muestra de la colección DAROS, en Fundación Proa.