El descanso equivocado

En vez de salir un rato, tomar un café y terminar de ver jugar a Del Potro en un bar atestado de empleados, me quedo acá. No me tomo ningún descanso a la tarde. Miro mi escritorio (les voy a subir una foto un día de estos) y veo: una agenda Morgan, una agenda Casio (qué viejazo!), mi credencial (si no, no puedo salir del edificio), mis anteojos, lapicera, revistas, Mercedes Funes a mi izquierda ( me mira de reojo), algunas paparruchadas más…. y un libro abierto boca abajo de Norman Mailer: «Un Arte Espectral, Reflexiones sobre la escritura»

Estaba leyendo WallPaper online y me entero que hay una muestra en el Whitney Museum de William Egleston. Y hay otra de Andreas Gurski. Hace dos años vi en la Lugones unos pequeños films en blanco y negro que Egleston hizo de sus amigos y de las fiestas a las que iba de jovencito (muy fumones y un poco violentos sus amigos asesinos de gallinas). Me quedo mirando ese raro peinado de espaldas que fotografió en los sesenta.

Vuelvo a Mailer por que encuentro algo que me gusta. Es sobre el sentido moral de la obra de arte. ¿Qué tal? estoy reintelectual hoy. Buehhh… pero el tipo dice que él quiere ser claro cuando escribe, pero no no le interesa que el lector interprete su mensaje de un modo unívoco. Más bien, lo que a Mailer le gusta es armar lío. Despabilar a la gente, que se ponga en contra, o a favor. En fin, que algo suceda en sus mentes. Buenisimo, la verdad.

Aneta me pasó el link con el último número de M-O-L-D-E. Ahi publicó un par de artículos que me gustaron. El más lindo es una receta para cocinar brotes de bambú. Muy cool Aneta. Y además hace buenas fotos.

A mi Gurski no me despabila. Parafraseando a Mailer (que cita a Sartre), sus fotos son para mi una expresión de «La Nada». Es cierto, me angustian bastante. En cambio Egleston si me despabila! Las recetas de Aneta me despabilan también. ¿Será por que no salí a tomar mi café y me quedé acá pensando tonterías y tengo tanta hambre que hasta me comeria un brote de bambú?

Subo las fotos, cierro el libro y solo me quedan preguntas sin respuesta.  Salgo por ese café mientras cae la tarde.