México 04 / El documento perfecto

Areli Vargas tiene una mente «archivadora». Todo lo que ve, lo fotografía si. Pero luego busca información adicional,  lo clasifica y lo archiva. Le gustan las fichas de bibliioteca y los pasaportes, las tarjetas de identidad, las historias clínicas. Encontró la transcripción de cartas suicidas en un libro sobre el fenómeno del suicidio en su ciudad natal Guanajuato. Decidió ponerle imágenes. Las cartas son reales. Los nombres no están. Ella va y busca los ambientes que podrían haber sido los lugares donde los suicidas dejaron su mensaje.

Areli asistió a los visionados que organizó PhotoESpaña para el Premio Descubrimientos 2009 y llevó sus «historias clínicas» y también el registro excacto ordenado cronológicamente de todos los lugares donde vivió desde pequeña. La fotos de las casas, más la cantidad de días que vivió en ellas. Documentos y más documentos de su vida. Y quiere extenderse a la vida de otros. Hacer un registro de la intimidad en el transcurso del tiempo.

Un día que cumplía años, pensó si acaso no podría encontrar coincidencias, explicaciones, o preguntas nuevas investigando a personas nacidas el mismo día y año que ella. Hizo su archivo, construyó nuevos documentos, pero con más información y muchas fotos: los gustos, el lugar de trabajo, los objetos preferidos, una lista de los amores correspondidos, las medidas antropomórficas. Son libretones grandes como pasaportes. ¿Los documentos perfectos?