El estado de la cuestión

 

Uno puede pensar que el arte es autónomo de cualquier contingencia histórica, y que sus valores se rigen por otras pautas. Y que éstas cambian todo el tiempo!.

Se puede pensar que, por el contrario el arte es una expresión (tal vez la más lúcida) de las tensiones sociales y la marcha de la historia. Por último, existe la alternativa que contempla las dos posibilidades. El arte es autónomo (porque tiene que serlo para existir como tal), pero al mismo tiempo está indisolublemente vinculado con la historia de la sociedad, y de una u otra manera la expresa.

Los dos grandes premios del Salón Nacional (fotografía) 2015, son un claro ejemplo de la última forma de pensar (la más actual por otra parte). La fotografía en la Argentina está en un nivel de madurez excepcional, como queda demostrado en estas dos imágenes.

Encabezando este post, la obra de Gabriel Díaz: «Flores en la ESMA, 2015», Gran Premio AdquisiciónY arriba, la obra de Gabriel Orge, «Apareciendo a López en el río Ctalamochita, de la serie Apariciones 2014″, Primer Premio Adquisición

Desde la estética las dos imágenes desafían las normas establecidas. Y son al mismo tiempo documentales en estado puro (muestran lo que se ve, sin artilugios).  De todas maneras, la documentalidad de estas dos fotos no está en la pureza de la técnica, si no en la contundencia del planteo temático, que es político y es denuncia.

Si estas dos obras reflejan el estado de la fotografía argentina en 2015, es hora de que empecemos a considerarnos como una comunidad activa y cuestionadora, con maestros (vivos), muchos fotógrafos maduros (en su plenitud creativa), y una legión impresionante de jóvenes que harán duradero  y desarrollarán aún más este momento excepcional.

Como ustedes saben queridos comentaristas, siempre entrevisto al GPA cada año. El viernes que viene (después de la inauguración) lo voy a entrevistar a Gaby Diaz, y ya estoy en campaña para ubicar a Gabriel Orge, a quién no conozco.

Les pido que me vayan anotando acá abajo las preguntas que les harían, y cuando los entreviste, les llevaré sus inquietudes (y las mías, claro).

¿Quién empieza?