EL FANTASMA DE UNA IMAGEN

Desde hace no mucho tiempo, asistimos a una proliferación de imágenes que, además, vienen a nosotros sin pedir permiso. Se instalan por un momento (algunas solo lo necesario para fijarse en nuestra ya frágil memoria) y después dejan paso a otras, y así sucesivamente.

Este fenómeno ya está siendo estudiado y hay varias teorías que lo explican, e incluso podemos encontrar algunos recetarios online para hacer frente a tan desproporcionada invasión visual. Pero lo cierto es que, en estos tiempos de abundancia de pixeles, super HD y demás sofisticados recursos para capturar imágenes, nos vamos acostumbrando, paradojicamente, a visualizar imágenes que apenas tienen la resolución de las primeras Mavicas de la historia de la fotografía digital.

Dice Hito Steyerl, ensayista, artista visual y curadora: “La imagen pobre es una copia en movimiento. Tiene mala calidad y resolución subestándar. Se deteriora al acelerarla. Es el fantasma de una imagen, una miniatura, una idea errante en distribución gratuita, viajando a presión en lentas conexiones digitales, comprimida, reproducida, ripeada, remezclada, copiada y pegada en otros canales de distribución”

Así como las pocas fotografías disponibles de Santiago Maldonado van perdiendo su capacidad de representarlo a medida que se reproducen hasta convertirse  en un dibujo en blanco y negro,  manipulado en remeras que agitan «agitadores profesionales» (por llamarlos de algún modo), las imágenes de los agresores (que enfrentan y lastiman con llamativa impunidad a los periodistas en la marcha de ayer) también se van diluyendo en sucesivas reproducciones y recapturas.

Guy Debord, en su Sociedad del Espectáculo, donde explica  que las condiciones de producción  contemporáneas preanunciaban una inmensa acumulación de espectáculos, nos dice: (…) «Las clases dominantes controlan el espectáculo (…) En este contexto, el espectáculo es inseparable del estado, y acciona para reproducir las divisiones sociales y las formaciones de clase». (…) Entonces me pregunto: ¿Cuál es la imagen que queda finalmente en el público?. ¿Y quién le da significado?. ¿Quién está manejando el espectáculo?

Yo les propongo una pequeña investigación. Traten de conseguir las fotos con mayor calidad que puedan (de la marcha de ayer por ejemplo), obsérvenlas con detenimiento, descubran los detalles. Nos llevaremos más de una sorpresa.

Fotos: C5N y Télam