EL FUTURO ESTÁ ROTO

Cuando estamos frente a una imagen (sea fotografía o cualquier otra representación visual), si la miramos un rato con alguna atención, no nos dirá mucho, pero seguramente nos hará una pregunta. A veces varias preguntas. Luego, podríamos (en verdad, nos urge!) buscar las respuestas a esas preguntas. Así es el juego que jugamos y que tanto nos gusta.

¿Qué pasa si no le damos ese mínimo tiempo a las imágenes, o por el contrario las imágenes no pueden esperar y se nos amontonan una sobre la otra con sus malditas preguntas sin respuesta? Pasa lo que ahora mismo pasa: dejamos de mirar.

Además, desde un tiempo a esta parte, nos preocupa más «hacer» que «mirar» imágenes. La situación es complicada. Y para agregarle un poco de confusión al momento que vivimos, los festivales de fotografía florecen como hongos. Los hay de todos los tipos. En abril por ejemplo, el World Press Photo tendrá su propio festival en Amsterdam. Para mi es una novedad, pero no se si ya lo venían haciendo. Tendría que leer más en detalle en la página del WPP, y si estoy escribiendo no tengo tiempo de leer.. .en fin.

En nuestro país, como en casi todos los demás paises, el fotoperiodismo era un sector importante para la fotografía. Fueras o no periodista, en los medios podías intentar trabajar. Incluso tenías la posibilidad de ser asistente, o  fotógrafo, o colaborador, o editor, o jefe!. Ese reducto tan preciado por muchos profesionales o aspirantes a profesionales empieza a hundirse, o a transformarse de un modo imprevisible. Pero se festeja el fotoperiodismo en todo el mundo!. Yo me pregunto: ¿qué festejan?

Y si de fotografía artística hablamos, que es una red un poco más amplia (por su vaguedad), la situación es difícil también. Todos los que estaban merodeando por el lado del fotoperiodismo empiezan a intentar hacerse un lugar, más las decenas de egresados de las escuelas oficiales y de los talleres y de los emprendimientos interdisciplinarios.

En resumen, si estábamos inundados de imágenes, es probable que en el futuro cercano estemos tratando de respirar debajo de la montaña (virtual) de fotografías que nos habrán tapado por completo.

Ante este «estado de la cuestión» (tan precario de mi parte, perdón), yo les propongo algunas alternativas para por lo menos garantizarnos un respiro:

  1. Dejar de sacar fotos y de hacerlas circular (Fontcuberta)
  2. Volver al archivo y ver qué hemos hecho (Robert Frank)
  3. Cargar todas las fotos en discos rígidos y vaciar las computadoras, y esperar unos años.
  4. Dejarse de «festejar» las imágenes y empezar a «pensar» en imágenes.
  5. Volver a dibujar (porque todos hemos dibujado)
  6. Ver ciclos de los grandes clásicos del cine (europeo, asiático, latinoamericano)
  7. Abrirnos a la discusión, pedirle una taza de azúcar al vecino.
  8. Jugar a las cartas, pensar en otras cosas, buscar la sinapsis.
  9. Andar en bicicleta.
  10. Despertarte en medio de la noche, y volver a hojear tu primer libro de fotografía.

¿Ustedes qué proponen?

Nota: Las imágenes de esta nota pertenecen a la película Blow Up, de Michelangelo Antonioni.