El humano perfecto

 

Les propongo hacer una crónica breve de la experiencia que tuvimos ayer con el juego de las 5 obstrucciones. Yo escribo la mía acá abajo y ustedes las suyas en los comentarios del blog. Digo acá, porque es más cómo de leer todas y entablar un debate. ¿Les parece bien?

Les cuento: estas obstrucciones para mi fueron demasiado! y siento que fracasé en el intento. Ahi van mis razones:

1. Distancia focal de 50 mm fija. Siempre me ha gustado el «normal» y entiendo que grandes fotógrafos lo usan. Es un lente difícil. Hay que moverse hacia adelante y hacia atrás del sujeto y resulta difícil el encuadre. Cuando era chico era una distancia focal despreciada por los «ganadores de concursos». Ayer comprobé que todavía me falta mucho para usarlo provechosamente

2. ISO 100. No fue un problema hasta que empezó a escasear la luz. Estoy demasiado a acostumbrado a modificar las ASA entre 400 y 12.000! Pero lo que se gana en calidad vale la pena el esfuerzo

3. No disparar más de 30 fotogramas. Esto si fue tremendo. Tiré 15 fotos de una sola ráfaga para un sujeto que no valía la pena. En menos de 30 segundos había perdido la mitad de mis posibilidades de lograr una buena foto. Perdí el entrenamiento de las 36 exposiciones. Cuando ya pasabas de 20 tomas, empezabas a regular automáticamente.

4. El cambio de perspectiva. Lo  más difícil sin duda. Me di cuenta de que muchas de mis buenas fotos (reconocidas por otras) han sido el resultado de accidentes. Tal vez no en la toma, pero si en los detalles más significativos. Y cuanddo uno tiene una cantidad limitada de tomas, la posiblidad del «accidente creativo» se reduce exponencialmente. Con treinta tomas (que no son pocas) uno se enfrente a la cruda realidad de su «estado creativo».Por otra parte, cambiar el modo de mirar, aunque sea como ejercicio si uno lo hace honestamente, implica una serie de correcciones mentales, psicológicas, y prácticas que me excedieron totalmente.

5. Que haya por lo menos una persona. Esta obstrucción fue, (justo ayer!) muy difícil de lograr. Es cierto que no había gente por la calle. Pero también debo reconocer que no le dediqué un tiempo de mi día a hacer estas fotos. Me limité a llevar la cámara conmigo a todas partes. Y les relato algo curioso para mi: pasadas las seis de la tarde, dejé mi auto en Medrano casi Rivadavia. Tenía un encuentro en Las Violetas (qué bueno el pan dulce!!!). Como era temprano todavía, decidí dar una vuelta. Me metí por una callecita sin salida que está paralela a las vias del tren, justo enfrente del Pasaje Lezica. Caminé directo hacia una pareja con un niño que estaban en la puerta, sentados, tomando el poco aire fresco que alivió el fin de año. Me acerqué y hablé con ellos. Hacía tres días que no tenían luz. El hombre y la mujer eran trabajadores y tenían un aspecto sólido, muy curtidos. Estaban tomando cerveza mientras trataban de aliviar el calor en el cuerpo de su hijo. Y lo hacían con talco! Le pasaban talco por el cuerpo y por la cara todo el tiempo. El resultado visual era alucinante: padre y madre, unos rotundos morochos en traje de baño con su ñiño (hermoso el chiquito), que aparecía blanco como un fantasma. Tentado por la situación charlé un rato largo con ellos sin atreverme a pedirles permiso! Al final, me pareció una chotada hacer una foto buena sin ayudar ni un poco a aliviar el padecimiento de mis circunstanciales amigos. Me despedí mientras los dos relojaeban mi cámara. Y pensé que si hubiera estado trabajando para el diario no me hubiera hecho semejante planteo. ¿Qué opinan ustedes?

Como conclusión, les agradezco a todos y todas haber participado de este entretenimiento. Los invito sinceramente a volcar sus propias experiencias en el blog y lo vamos charlando esta semana

Feliz año!

Fotos: Thunder Power, Muhamad Alí, Alejandro Gulminelli, Nicolás Kremenchuzky,