EL IMPULSO DOCUMENTAL

Recién vengo del Museo de Arte Tigre (espléndido lugar), donde había varias inauguraciones simultáneas. En una de ellas vi una pintura de Antonio Berni, Changuita con zapallo (abajo).

Es sabido que gran parte de los retratos de Berni tienen un magnetismo muy particular, irresistible diría. Pero esta niña tan claramente descripta con el zapallo en sus manos (y su vestido con gruesas rayas blancas y amarillas bien delimitadas con líneas negras, las manos apenas terminadas, toda la atención en la cabeza y los ojos) nos toca, como diría Georges Didi-Huberman. Si amigxs, las imágenes pueden tocarnos (1)

Yo diría que esa pintura es una gran fotografía. Berni tenía lo que Stuart Franklin ha llamado «el impulso documental». Esto es: la pasión por registrar los momentos que experimentamos y que deseamos preservar, las cosas de las que somos testigos y quisiéramos cambiar, o simplemente la gente, los lugares o las cosas que nos parecen destacables. Es curioso que un pintor haya sido un gran documentalista. No tan curioso, me corrijo al instante. Los grandes artistas son, en su esencia, documentalistas antes que nada. Lo era Delocroix cuando pintó La Liberté Guidant Le Peuple en 1830. Lo es Juan José Garcia, reportero gráfico de Santa Fé, autor de la imagen que vemos encabezando esta nota. A su manera Garcia es un pintor también. Más allá de la enorme dificultad que imagino hay que vencer para disparar una foto como esta, su aspecto formal es impecable, y este detalle (que podría tomarse como superficial de mi parte ante el drama que nos muestra) es lo que conmociona en esta imagen. Su difícil simplicidad es lo que nos produce una enorme tristeza (como escribió recién Nicolás Pousthomis en FB)

Esta foto de Juan, es una de las ciento sesenta que componen la muestra anual de la Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (A.R.G.R.A.) en el Palais de Glace. Es una muestra de muy buena pintura, porque está indisolublemente ligada  a ese impulso documental de los grandes artistas. Estas fotos solo se pueden ver una vez al año, desplazadas del contexto donde aparecieron, en muchos casos falseadas u opacadas en su inmensa humanidad. Subordinadas a las necesidades de un título ganchero; o incluso, nunca publicadas. Los invito a darnos una vuelta (más) y verlas otra vez, dejarnos «tocar» por ellas.

(1) En el texto introductorio del catálogo, escrito por Cora Gamarnik, hace referencia a la afirmación de Didi-Huberman, cuando cita: «La imagen arde en su contacto con lo real. Se inflama, nos consume a su vez (…). Nunca, al parecer, la imagen se ha impuesto con tanta fuerza en nuestro universo estético, técnico, cotidiano, político, histórico. Nunca ha mostrado tantas verdades tan crudas; nunca sin embargo, nos ha mentido tanto solicitando nuestra credulidad (…)

Foto que encabeza esta nota: Juan García. Santa Fe, enero de 2016. Sicario de la banda de narcotraficantes Los monos de la ciudad de Rosario acribillado a balazos. su novia llora ante el cuerpo sin vida.