EL MOMENTO DECISIVO Y LA CRITICA

Hay dos fotógrafos que me interesan hoy, ahora mismo. Uno es Henri Cartier Bresson y el otro es Burhan Ozbilici. El primero, mítico maestro del momento decisivo. El segundo, un oscuro fotógrafo de prensa turco, que a los 61 años se volvió mundialmente famoso por su fotografía del asesino del embajador ruso en Turquía que ganó el World Press Photo of the Year 2017.

Hace unos días se inauguró en la Usina del Arte una muestra de más de ochenta fotografías de H.C.B., tal vez el fotógrafo más famoso y valorado de todos los tiempos. Se podría decir que Sebastiao Salgado (con otro tipo de fotografías) tiene una fama mundial parecida, pero todavía no es una leyenda.

Es muy probable , que Ozbilici (que tomó la serie ganadora del WPP casi por casualidad, cuando él mismo eligió cubrir una intrascendente inauguración de arte, porque le quedaba de camino a su casa) disfrute de esta fama durante el corto período en el que sus imágenes provocaron algún debate, y hasta el momento en el que le otorguen el premio en Amsterdam. Luego, seguirá su rutina de reportero hasta que se jubile, y seguramente nunca firmará su libro frente a una cola de fans ansiosos por ver a su ídolo.

Es cierto que construir una leyenda, como lo hizo Henri Cartier Bresson, lleva tiempo, esfuerzo, buenas fotos, y también una ayuda de los amigos. A veces,  la ayuda de los amigos es determinante. La consagración de H.C.B. en los Estados Unidos (más allá de sus excelentes imágenes) vino acompañada por el tono heroico y aventurero de su supuesta muerte en un campo de prisioneros a fines de la segunda gran guerra, y por su sorpresiva aparición con vida luego de una fuga de película. Ideal para Hollywood. Para la historia oficial, no fueron relevantes la ideas políticas del francés, que siempre estuvo del lado de los desposeidos y las víctimas. Es mucho mejor «desideologizarlo» y machacar con su vocación por el budismo y su desdeñosa búsqueda de la perfección formal en sus fotografías.

Del mismo modo, el presidente del jurado del WPP, califica a la foto ganadora de Ozbilici de reunir los estándares ideales para el galardón más importante del fotoperiodismo mundial, pero aclara que él votó en desacuerdo, porque piensa que el asesinato del embajador fue una puesta en escena mediática para difundir ideas terroristas de grupos islamistas de una manera obviamente inolvidable. En una palabra, Stuart Franklin (presidente del jurado y miembro de la misma agencia que fundó Cartier Bresson) opina que hubiera sido mejor descalificar la foto que tan valerosamente hizo el fotógrafo turco para no darle prensa gratis el terrorismo.

Estos dos ejemplos que aquí les presento, no están conectados directamente, y tal vez no tengan relación alguna entre ellos,más allá de los extremos que encuentro entre las vidas de ambos fotógrafos de prensa, y sobre la conveniencia de algunos medios poderosos de resaltar u oscurecer aspectos de una labor (la del fotoperiodista) que no reconoce más que un valor fundamental: el derecho a la libertad de expresión de los individuos, y con más razón si son periodistas. Como bien decía George Orwell: «Si la libertad tiene algún significado, es precisamente el derecho de decirle a la gente lo que no desea escuchar»

¿Ustedes qué opinan?

Fotos: Arriba: Burhan Ozbilici/Associated Press. Abajo: Dassau, Alemania, 1945 ©Henri Cartier-Bresson/Magnum