El ojo del que mira

Recién leía un extenso artículo sobre la fotografía de Andreas Gursky y de Allan Sekula. La entrevista es del 2005, y las cosas han cambiado de una manera increible. En esta entrevista se analiza como los citados autores reformulan la subjetividad en la fotografía a partir de la necesidad de ver y captar la realidad de una manera más acorde con los tiempos que nos tocan vivir. La nota es extensa y por momentos demasiado teórica, pero vale la pena leerla.

El mundo ya no es como lo retrató Sebastiao Salgado, o James Natchwey en sus más conmovedores reportajes. La civilización entera está en un proceso de transformación imprevisible. Y lo que ayer nos parecía intolerable (los videos del asesinato de Gadafi repetido hasta el hartazgo en todas las emisoras del mundo, por ejemplo), hoy, martes 8 de noviembre de 2011 es aceptado como contenido visual veraz y apto para todo público.

¿Qué nos está pasando? NO hay forma de resistir el arrollador avance de los progresos tecnológicos y la difusión viral de las imágenes. Me pregunto, les pregunto entonces: ¿Podemos seguir retratando la realidad (exterior y si, la interior también) como si estuviéramos en un concurso «tema libre en el Jardín Botánico»?

La respuesta, algunos dirán, es que cada uno hace de su cámara y de lo que mira por ella lo que más se le antoja. En este reino del «todo vale, si vos sentís que es bueno» creo que no vamos a ninguna parte. En todo caso, y perdón si me paso de la raya, nosotros también deberíamos intentar una discusión seria acerca de las fotos que producimos y damos a conocer. La fotografía es algo mucho más poderoso y vital que un simple pasatiempo. Y cada recorte de la realidad, o cada construcción de la realidad que hacemos con una cámara, y luego colgamos en FB, Flickr, o en un blog,  puede ser  un ingrediente modificador de la confusión visual en la que vivimos.

Yo no quiero seguir siendo un romántico y retratar un mundo que no existe más. El TRI-X ya fue. ¿Cómo será la fotografía en la era del pixel?