El ojo del que mira

Maricel Garcia

Me voy a cambiar de banco. De pupitre, digo. O como se los llame ahora. No quiero estar en la última fila, la de los más altos, la de los vagos, o donde se refugian  los que se ocultan. No quiero estar en el medio! A nadie le gusta eso!. No quiero estar en la primera fila tampoco. Allí siempre van los petisos, los revoltosos, los “promedio 10”. Quiero ponerme en otro lado para escribir de estas tres fotos que ustedes han seleccionado. Me voy a parar en la ventana de este aula imaginaria. Pero del lado de afuera. Más precisamente desde el ojo del que mira. Si, yo soy uno que pasa, mira las fotos y dice:

Veo las tres fotos colgadas en la pared. Está bien iluminado y puedo contemplarlas con claridad y tengo tiempo para observarlas. Está la muñeca tirada en la calle, de Maricel García. La persiana baja y los restos de una celebración, de Daiana Valencia. Y por último, una anciana de aspecto bondadoso que corta un trozo de una tarta que parece riquísima, de Alina Fernández. Es lo que veo, y lo que relaciono con “Mi primera foto del año” porque me han dicho que ese es el tema de las imágenes colgadas en esta pared blanca, en el aula vacía. Yo paso y miro, no hay nadie a la vista. Y continúo diciendo:

alinaLa que más me llama la atención es la de Maricel. Esa muñeca vestida ha sido arrojada a una vereda maltrecha. Me da pena pensar que alguien hizo una cosa tan fea. O tal vez fue un accidente y nada más. Para mi vale lo que me sugiere. Y esa muñeca fue asesinada amigos mios, podría afirmarlo. Los juguetes, los libros y las estampitas no se tiran! (me dice mi buena conciencia). Como foto del primer día del año me resulta un mal presagio. Me acuerdo de una peli de Truffaut donde un niño juega en el borde de la ventana de un departamento de monoblocks. Está en un séptimo piso. El chiquitín es empeñoso y logra (sin proponérselo) arrojarse al vacío. Los ocasionales testigos de tremenda tragedia corren presurosos hacia el nene…. Lo encuentran sentado en el césped, sonriendo, llevándose un manojo de pasto a la boca. Truffaut era un ángel, no es cierto señora?

Ojalá este final “de película” fuera  la continuación de la fotografía de Maricel. ¿Alguna niña habrá dado cuenta de tan linda muñeca? Huuuu yyy! Me he tranformado en una pelota de melancolía pegajosa! Tengo que seguir moviendome y no quedar a tiro de los supervillanos!. Me voy más al frente, que no veo bien a esa señora viejita. Es que una persiana ha partido la luz en decenas de rayitas! y me parece que lo mejor de la imagen está en las sombras.

Daiana ValenciaY este es el mágico estadio al que nos lleva la fotografía. Si Alicia me viera por detrás del hombro, o del espejo, seguramente estaría de acuerdo. Cuando uno mira una fotografía, también está fotografiando. Y lo que captura es un pedacito del otro, del autor. Ya lo sabemos, y muchos lo han dicho: una foto siempre es una suerte de autorretrato.  Yo fotografío a esa viejita, y a ese muñeco y a la persiana también. Porque no puedo sustraerme a esos datos casi imperceptibles que me llevan a mi propio recuerdo.

The Negative Man faltó a la cita de hoy. Lo llamé desesperadamente durante todo el fin de semana largo. No apareció. Ahora me falta una parte! Soy un medio hombre mirando tres fotografías. ¿Qué hago asi, en estas condiciones tan precarias? ¿Cómo criticarle a Daiana ese “48” justo arriba de la persiana baja? “El muerto que habla” es el 48 para nosotros. ¿Será asi para todo el mundo? ¿Es acaso un impedimento para interpretar el simbolismo de esa persiana y esos globos? Tengo mi parte negativa perdida, me estoy inflando de melancolía, y esta foto de la persiana me remite a un “fin de fiesta”. Si señores! Esto se acabó. ¿El año? La década!

Martin + on (fijarse en los comentarios dela entrada anterior) da en la tecla justa. Todas las fotos enviadas crean un cuerpo, una visión equilibrada y hasta amorosa de los primeros momentos del año que comienza. Y en estas tres seleccionadas encuentro algunas coincidencias que me asombran: La ancianita fotografiada por Alina está alegre y disfruta con su tarta. Su acción es una ceremonia cariñosa. Una anciana celebrando la vida. La muñeca de la foto de Maricel se relaciona con la infancia (lo opuesto a la imagen de Alina) pero lo que veo es triste porque “parece” muerta. Y la imagen de Daiana es el paisaje. Los globos (superhéroes jodones y meteretes) son los invitados de piedra a un espectáculo que ya comenzó o justo acaba de terminar.