El origen del mundo

El tamaño, el conjunto y el detalle son para mi tres aspectos que siempre resaltan en una buena imagen. Puede ser una fotografía, que es lo que más conozco. Y me doy cuenta que de un tiempo a esta parte mi idea de lo que es una fotografía viene cambiando a pasos agigantados.

Me da un poco de vértigo tanto cambio. Todavía no termino de desentrañar el significado de muchas de las imágenes de Robert Frank que ya viene Charlotte Cotton diciendo que la fotografía es mágica y patea el tablero.

Wolfgang Tillmans es  un buen ejemplo de lo tradicional (en el sentido de la técnica) y de lo nuevo (en el sentido de los significados). Para mi Tillmans es un fotógrafo. Creo que él también se asume como tal. Los críticos y las galerías le dan otros títulos, otras explicaciones a esa búsqueda permanente de Tillmans. Su muestra en estos días en la Galería David Zwirner de Nueva York se titula PCR.

Paradójicamente, los nuevos significados de esta muestra son recreaciones de viejas denuncias nunca agotadas. Tillmans trabaja el gran tamaño, pone mucha atención al detalle, y su obra solo se aprecia en conjunto, que es autobiográfico como todo lo que él y varios de los más grandes autores visuales del siglo XXI están haciendo: una relectura de la historia del arte desde las experiencias personales.

Les propongo, a modo de ejercicio, hacer lo mismo en este post. Una gran obra de la historia del arte moderno más una foto personal. Y las ponen juntas, a ver cómo funcionan. Seguramente, encontraremos nuevos caminos para interpretar el pasado.

Imágenes: Wolfgang Tillmans, Courbet, Botticcelli, Rineke Dijstra