El secreto que todo el mundo conoce

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Ya sabemos que cualquiera puede hacer una buena fotografía; es más, tal vez una gran fotografía. Aunque luego no pueda volver a hacerlo, y sin saber nada de técnica ni tener una visión educada. Walker Evans lo sabía muy bien. Su técnica era tan sencilla que culquiera podía imitarlo (Algo escribí en el blog hace unos días, se acuerdan?)  Tal vez por esa falta de elaboración técnica, Evans  fue olvidado durante una buena cantidad de años. Es posible que ningún artista fotógrafo de aquel entonces quisiera reconocer a un genio que abría las puertas de sus secretos a todo el mundo… Asi que después de su temprana consagración en la primera muestra individual dedicada a un fotógrafo en el MoMA en 1938, Evans se parapetó en su puesto de editor fotográfico de la revista Fortune, y paulatinamente comenzó a ser olvidado.

La técnica sencilla es también una de las cualidades del trabajo del inglés Martin Parr. Sus fotos recuerdan a los imprevistos golpes de flash de los aficionados. Aunque sus encuadres son muy precisos, casi científicos. Me atrevo a decir que Parr es el último de los fotógrafos en actividad que hizo “algo nuevo” en fotografía. Ustedes, ¿qué piensan?

Por un lado lo tenemos al bueno de Francis Bacon bendiciendo la nobleza de la pura descripción en el posteo de aquí abajo nomás. Pero para lograrlo amigos míos se necesita técnica. Y la técnica también involucra al encuadre, y el momento de la toma. La técnica hace al estilo!!! (digo yo…)

Y mil disculpas  si mis intromisiones en vuestros comentarios suenan alocadas o contradictorias. No sé lo que escribo, la verdad. Esta redacción es un torbellino estos días.  Martin Parr dice:“Lo que trato de mostrar es algo bueno y malo al mismo tiempo. Siempre intento expresar la ambigüedad de las cosas. Y eso es algo que la fotografía hace muy bien”. ¿Qué tal?

IMPORTANTE: Se vienen las fiestas! Pregunto: ¿Cuándo cuelgo el primer videito de Alessandra Sanguinetti?