El último recurso

Hoy, jueves, es la segunda entrega de DISPAREN SOBRE EL MAESTRO. La semana pasada estuvo difícil. La primera nota de esta nueva sección y encima le apuntamos a Sebastiao Salgado.

Durante nuestra animada conversación, pensé que tal vez podríamos entrarle a los grandes maestros locales (y vivos!). Pero prefiero esperar y que se arme una buena y edificante discusión entre nosotros y los nuevos que se quieran incorporar; siempre con espíritu crítico, pero con fundamentos. Y sobre todo: firmando lo que uno dice.

Hoy, queridos amigos, les voy a tirar una piedra mucho más difícil de digerir: Josef Koudelka. Les subo dos fotos. Una de Praga 1968, y la otra de Gitanos. Impecables las dos. Confieso: soy un gran admirador de su obra, y el tipo es un mito viviente.

Pero acá van algunos de los puntos que me parece podrían bajarlo del pedestal:

1. ¿Puede basarse la obra entera de un grande en cuatro o cinco trabajos durante toda su vida? Ustedes dirán que Rulfo con dos novelitas se consagró en la literatura universal. Y yo les digo que me aburre la historia de Juan Rulfo. Que se podría haber puesto las pilas un poco más. Además, la fotografía es «otra cosa». ¿Estamos de acuerdo en eso último?

2. En su trabajo Exilios, ¿no hay un tufillo de oportunismo en sus fotos?

4. Después de Praga 1968 (que la prensa occidental inmortalizó justamente, –pero qué bien le venía!–)  y la confirmación con Gypsies, tal vez su camino fue un poco errático. ¿Acaso no tenemos que exigirle «continuidad» a un gran fotógrafo?

5. Y otra cosa… la técnica. ¿Qué les parece?

Bien, ahora entonces, preparen, apunten, y …