En defensa de la sopa

Nadie me atacó. Pero yo me atajo y declaro: A mi la sopa no me gustaba cuando era chico. Ninguna clase de sopa. Recién cuando crecí pude apreciar, lejos de las influencias maternas, los verdaderos valores de una buena sopa.

Esto es lo que quería decir. Nada más… Pero si quieren sigo con Martin Parr y les cuento por qué admiro su trabajo 🙂 Si, si, es cierto que con este ya van cuatro posts sobre el mismo tema. El anterior fue un refrescante informe de Ale Rosés, que impidió que este cronista volcara nuevamente su ilimitada admiración por el trabajo del gran fotógrafo inglés.

Parr tiene la particularidad de usar el humor en su fotografía. Salvo el gran Marcos López,  no conozco fotógrafos locales que puedan superar esa napa de melancolía cool que cubre a la mayoría de la fotografía argentina actual.

Parr se mete a observar cómo viven y se divierten los ricos en la Argentina. Mientras que nuestros autores están más preocupados por cuestiones formales que sociales. No encontramos razón alguna para meter la nariz en nuestra propia clase privilegiada , porque estamos pensando en los premios. Y cuando apuntamos a lo social siempre es por el lado de la “dignidad de los pobres”, o los horrores de la miseria. No hay vuelta.

Hay excepciones claro, y este juicio mío no pretende descalificar el gran trabajo de muchos de los fotógrafos argentinos consagrados y emergentes. Me atajo otra vez!

En ese sentido rescato el trabajo periodístico de Sub Cooperativa de Fotógrafos que hizo un monumenal reportaje a una típica familia de country (encabezando este post).

Cuando me preguntaron a qué grandes fotógrafos me gustaría ver en Argentina, pensé en Edward Burtynsky, que se ocupa del medioambiente y el paisaje devastador de nuestro planeta. Pensé en Alec Soth (abajo) y sus diversas investigaciones visuales sobre la identidad norteamericana. En Thomas Demand (arriba) …

Una buena sopa siempre se aprecia. Calienta y llena la panza. Es cumplidora. Por ahí no tiene grandes virtudes a la vista, pero es directa y contundente.