En la rodilla de Clara

La fascinación es un estado difícil de explicar. Pero si vieron La Rodilla de Clara, de Eric Rohmer, y recuerdan la escena en la que Jérome se detiene a contemplar la rodilla (y las piernas) de Clara cuando en lo alto de una larga escalera  recolecta cerezas, sabrán que la fascinación es un pinchazo leve y persistente y es primo hermano de la obsesión. Muy difícil de olvidar por cierto.

Las sucesivas conversaciones entre Jérome y su amiga Aurora acerca del amor ,y el desencanto de Jérome ante el rechazo final de Laura, me recordaron a Sophie Calle y su trabajo «Dolor Exquisito». Si, reconozco, estoy fascinado con Sophie Calle. Estoy fascinado con Eric Rohmer. Estoy fascinado!

Ayer me encontré con Julieta y Jazmín para ver unas fotos. El tema era editarlas para que se entiendera lo que allí veía Julieta. Pero Julieta quiere expresar tantas cosas, y evitar expresar tantas otras… Las fotos son muy buenas! Pero siempre son insuficientes. Las fotos no pueden más que mostrarnos algo de lo que presenciamos.  Y vuelvo a La Rodilla de Clara y pienso: cuantos recursos! Los diálogos, los cambios de planos, la iluminación, la música, guauuu!. Me pregunto si las fotos no son más simples y necesariamente deberíamos ser humildes en nuestras pretensiones?

Estoy confundido. Veo las fotos de Julieta muy vitales y complejas. Lo más bello en una fotografía es la ambigüedad. En el cine se puede ser mucho más preciso. Estoy confundido, estoy fascinado!  Le pregunto a Alicia que me recita algo de la Caza del Snark:

«El metodo empleado se lo explicaría con gusto,

porque lo tengo muy claro en la cabeza,

si yo tuviera tiempo y usted tuviera cerebro…

Pero todavia queda mucho que decir»

Sophie Calle encuentra su método para expresar el dolor amoroso. Le pregunta a otros para saber qué piensan, si se ponen en su lugar, etc. ¿Qué hubieran hecho ante el abandono? Hace una obra, un laberinto a lo Richard Serra, un teléfono rojo como símbolo de la fatídica llamada. Le pido ayuda a Alicia (creo que estuvo conmigo ayer en la Lugones y no podía verla) pero esta niña no sabe qué responder.  Estaba fascinada también, observando la manifiesta coquetería de Laura que dispone de los sentimientos de Jérome como si fueran sus juguetes. Tiene el método, conoce los procedimientos de la seducción y apenas la ha practicado. La experiencia no garantiza nada, pero el talento requiere un método para hacerse ver. El Castor y el Carnicero lo comprenden muy bien.