Entre el cielo y la tierra


Si, se respiraba en el aire. Casi ni hablamos de fotografía pero estaba bien presente. Con Julie Weisz y Adriana Lestido dimos unas vueltas por el Uruguay este último fin de semana. Adriana Lestido inaugura el viernes 31 su retrospectiva “Lo que se ve” en el Museo de Bellas Artes de Rosario. Julie Weisz, por su parte, cuelga “Escenarios de Buenos Aires. La década del 80″, el 4 de septiembre en el Teatro Solís de Montevideo.

Y yo no inauguro nada. Bueno, pero igual me doy un gusto: pincho mi foto junto a estas tremendas mujeres!

Aca se acabó el avisito de las chicas y retomo el título de este comentario. Yo, que soy casi un ser no-pensante, “pienso” que entre el cielo y la tierra estamos “nosotros” y todo aquello que “nosotros hacemos”… Si, si, me volví loco y escribo tonterías, me olvido de los animales! perdón! Estas dos fotógrafas se han pasado la vida fotografiando la experiencia de vivir. Y lo digo del único modo que encuentro, aunque suene a telenovela che. De solo recordar la foto con la que Adriana ganó el Salón Nacional de Fotografía este año (arriba), se me caen las medias de la ternura (¿ternura? Entrega!) que esa pareja irradia. Y las fotos de Julie en Terapia Intensiva (abajo) son el retrato del dolor del cuerpo bajo la acción de las máquinas que hemos inventado para sanarlo. Ambas, con sus estilos diferentes, y trayectorias disímiles, se han dedicado a observar cómo transitamos esta vida, entre la tierra y el cielo.

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Jean Baudrillard, en su libro Frangments, se opone a tanta pasión, y pregunta: «¿Por qué hay que fotografiar a los seres humanos? Es demasiado sentimental. Incluso los animales y las plantas son demasiado sentimentales. La cultura es sentimental. Aún la violencia histórica es sentimental. Sólo los objetos, los colores, la luz y las substancias no tienen una aura sexual o sentimental. No es necesario «violarlos a sangre fria»  para tomar su fotografía. Al no atravesar la prueba del espejo, los objetos son  maravillosamente idénticos a  si mismos, sin los riesgos que trae la evocación. Con la técnica fotográfica,   dejamos constancia del hecho mágico de la indiferencia humana, la inocencia del escenario. Y en esa acción mostramos lo que la corporiza: la ilusión objetiva y la desilusión subjetiva del mundo»

Me fundí. Me ofendí! Me quemé la cabeza tratando de entender lo que dice este gran descifrafor del significado de los objetos. Estoy seguro que los maestros de la escuela de Düsseldorf han tomado algo de estos pensamientos y alguna pista aparecerá inesperadamente, leve y casi imperceptible, en mis sentidos tan vapuleados, dentro de un rato nomás!. Mientras tanto prefiero quedarme en el mundo de las evocaciones, entre el cielo y la tierra. Mirando (como Julie y Adriana)  lo que hemos hecho de este mundo.