Error 504

Cuando pensamos en imágenes, pensamos en algo bello, o algo de buen gusto. También algo gracioso, pintoresco, incluso kitsch. Son categorías. Quien más quien menos, encuentra un lugarcito en alguna de ellas para serntirse cómodo y poder admirar una obra libre de sentimientos encontrados, o preguntas inconvenientes.

¿Pero qué pasa cuando trabajamos la mirada sobre el error?. Yo, por ejemplo, pienso que fue un gran error en mi vida no haber estudiado una carrera universitaria seria. Fue otro error no haber tratado a mi gato de sus cataratas en el mismo momento que noté algo raro en su mirada. ¿Cuántos errores tienen ustedes contabilizados en sus vidas? ¿Hacen listas?

El error en fotografía era algo imperdonable. Las fotos con demasiado grano, o «ratonas», fuera de foco, mal compuestas, con una dominante de «mal gusto» en el color. Ni hablar de las fotos con pelos, y puntos de suciedad. Absolutamente inadmisible.

Jorge Zuzulich nos propone en La Certeza del Error, una aproximación a lo que podríamos llamar, intencionadamente,  una justificación de lo mal hecho. La técnica actual nos induce a nuevos errores. No estamos hablando de los muslos casi perfectos de la Primavera en El Nacimiento de Venus. Estamos hablando de un escaner sucio, de una foto vieja arrastrada por las calles durante semanas. De una luz que se prende por accidente, o una mancha irrecuperable. Tecnología que falla y nos muestra «otras cosas». Entonces nos dedicamos a hacerla fallar a propósito. Y el resultado es ARTE, o no lo es. 

Miren la muestra en Arte x Arte, y después me cuentan. Mientras tanto, les pido que suban sus fotos falladas que por alguna razón decidieron no tirar a la basura. Y nos cuentan por qué, claro. Y entre todos vamos a decir si son, o no son… arte.

¿Quién empieza?

Fotos: David Szauder, Martin Volman