Esas buenas malas fotos


Recién leía un párrafo en Fotografía Argentina 1840-2010, de Valeria González. En la página 127, cita un texto que encabezó una muestra de autores emergentes en septiembre del 2000. El texto decía:

Detrás del cuidado o de la aparente improvisación, yace siempre un artificio que no es tanto técnico como ético: la relación emotiva que el artista entabla con su motivo de atención.

“Un buen fotógrafo es aquel  que machaca persistentemente en sus errores. Si tus fotos no te gustan a vos ni a nadie, hay que insistir señores! Terminarán colgadas en un museo”.  Me dijo anoche the negative man. Si amigos, El monstruo ha regresado…

Esta mañana, mientras ordenaba algunos libros de autores argentinos, me detuve por un instante en “Los Restos” de Juan Travnik, editado por la Colección Fotógrafos Argentinos. Entre la opinión destemplada de the negative man y el sugestivo párrafo que precedía la muestra U Turn: fotografias de una generación, me quedé pensando…

Son las seis de la tarde, y es la cuarta vez que tengo que interrumpir lo que aquí escribo. Doy vuelta la página en el libro de Valeria González y veo tres fotos de Raul Flores (una de ellas encabeza este post). Estoy ahora mismo pensando en Nan Goldín (arriba) y su sentido de la ética. Creo que ella no tiene una relación con la técnica, y eso se ha constituido en su estética; tan elemental como la de cualquier aficionado sin instrucción.

Cuando empecé a fotografiar, mi relación ética era con la técnica!. Cuando me aburrí de la técnica (por mi incapacidad para comprenderla), comencé una relación más ética, tal vez, con mis temas fotografiados. No sé a ustedes, pero para mi la fotografía siempre ha sido como saltar de un trampolín a una pileta que no sabés si está llena o vacía. Pienso que un fotógrafo como Juan tiene una relación ética con la técnica, que hace extensiva a sus sujetos. Eso se ve en sus fotos.

Tal vez muchos de nosotros tenemos, o tuvimos, una relación ética con la técnica analógica. Como bien dice Elías: “La fotografia digital es como la analógica, pero sin magia”