Esto nunca fue una pipa

La fotografía, como bien saben ustedes, se debate desde su nacimiento entre la mímesis y la abstracción. Nadie sabe bien por qué, siendo que se las arregla tan pero tan bien reproduciendo la apariencia de los objetos y seres reales.

Pero insistimos y queremos «sacarle agua a las piedras». Buenos Aires Photo es desde hace años, y por mérito propio, uno de los principales referentes de la fotografía argentina y regional. Su misión no ha sido esa en un principio. Pero el éxito de público y cierta incomprensión de la crítica han llevado a este evento a tan importante lugar.

Lo que pasa por Buenos Aires Photo es lo que va a marcar tendencia en la fotografía local. Algo parecido sucede con los Encuentros Abiertos, El Salón Nacional, y…. se acabó la lista.

Este año quiero rescatar tres aspectos de la feria que para mi son muy interesantes y que hablan (bien) de la intención de sus organizadores:

1. La artista invitada, la peruana Luz María Bedoya

2. El artista homenajeado George Friedman, rescatado de la carpeta de los diez

3. La presentacion en sociedad de la mayor colección de fotografía antigua regional, perteneciente a Carlos Vertanessian.

Les pido que pinchen los hipervínculos con cada uno de estos nombres destacados. Lean, e iniciemos una conversación.

Les adelanto mi pensamiento: Luz es una artista visual que incorpora la fotografía (pero no creo que sea fotógrafa, si acaso esto fuera importante). George Friedman fue un clásico (siempre), y no de los más destacados de su época. Y por último, la colección de Carlos Vertanessian nos muestra (por su origen y por su historia) la verdadera vocación de la fotografía: describir la realidad, nada más. De estas tres opciones surge la fotografía actual. Ahí nos vemos!