FOTOGRAFÍA ACTUAL SIEMPRE ES PASADO

La quinta consigna de #UNAFOTOPORDIA es realmente complicada. No tengo idea de cómo se me ocurrió. Debería haber sido un poco previsor, sabiendo que yo mismo me iba a someter a esta prueba diaria.

De todas las fotos que tengo en mente (miles), traté de elegir una que fuera posible «homenajear» o motivarme en algo para hacer mi propia foto. A mi me encanta el trabajo de Santiago Porter. Particularmente las de sus series Bruma que llevan una bajada que dice: Fotografías de la Argentina ó de una posible relación entre el aspecto de las cosas y su historia.

Si se fijan, Santiago hace un recorrido en la primera serie sobre una cantidad de edificios emblemáticos de una época, y de cómo el efecto del tiempo (y de la decadencia provocada por el descuido) se convierten en una paradoja de la realidad actual. Graciela Esperanza escribió al respecto, y les recomiendo que lean ese texto.

Entonces, tenía dentro de todo, algo fácil en mente: ir a alguno de estos edificios y fotografiarlos a mi manera. Luego pensé que eso no sería más que un tosco homenaje, una copia falaz, una torpe aproximación, etc.  Mientras desayunaba pensé en los tiempos históricos a los que se refiere Porter en su trabajo, y se me ocurrió que yo podría hacer lo mismo pero con otros edificios que reflejen otros tiempos en la ciudad, y que nos digan (en su representación actual) otras cosas, que las que Porter logra arrancarle a sus edificios.

Asi que fui en bici a la zona del Jardín Botánico y del Jardín Zoológico. Dos lugares que tienen algunos edificios emblemáticos de la ciudad, y que podrían servirme como modelos para mi pequeño proyecto. El Zoológico está cerrado y tuve que hacer algunas fotos desde afuera (arriba), que no tienen el carácter «estatuario» que transmiten las fotos de Porter. Así que lo descarté. Finalmente me metí en el Botánico y encontré el edificio del vivero. Una construcción en metal y cristal de los años 20 (encabezando esta nota). El Botánico se inauguró en 1898. Carlos Thays, su fundador, fue durante 30 años el artífice del paisaje verde de Buenos Aires. Paisaje que en gran parte se conserva. Hice varias fotos del edificio, pero decidí incluir esta con un turista en el medio, para evidenciar que en lo que al Jardín Botánico se refiere la historia no ha sido tan cruel, y sus especies se conservan en buen estado, y los miles de visitantes que recibe a diario no lo hacen para destruirlas. O por lo menos no los dejan. Es un ejemplo de los muchos que quedan en Buenos Aires de la famosa generación del 80, que soñó que construía un país rico y poderoso, a costa de un pueblo oprimido y obediente.

¿Quién empieza?

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Y recuerden que el jueves la consigna será:

Hacé una foto “objetiva”