Hay que empezar por los padres

Richard Billingham - untitled

Sigo con el post de ayer. Perdón amigos, amigas. No es que me haya puesto melancólico. Quiero saber cómo empezaron ustedes para darme cuenta de cómo empecé yo a sacar fotografías. Siempre tengo que comparar para entender. Y ojeando el excelente libro La genialidad de la fotografía, de Gerry Badger, encontré algo que tiene mucho que ver…

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A mi papá (que era vendedor de libros) lo instruyeron desde sus comienzos para que no se le ocurriera venderle un libro a ningún familiar. “En algún momento, la familia se te acaba, y después… ¿a quién le vendés un libro?

Hay que entrenarse desde abajo (una vez que lograste que tu viejo te preste la maquinola). No vale ir y fotografiar a tu mamá o a tu novia o tu hermanos. Si ya sabés los rudimentos técnicos, hay que salir y convencer a los desconocidos. Salir a fotografiar el mundo. Ponerse a prueba. Sentir la adrenalina. Robar fotos también! Aunque esto último ya me cansó un poco. Yo digo algo como las  fotos de Vivi Abelson (gracias Diego!). O aquellas, “altas fotos” de Diane Arbus en Central Park

Pero qué sucede cuando uno se encuentra con la obra de Richard Billingham, (Arriba, encabezando el post, una imagen de su libro Ray´s Laugh) o de Larry Sultan. (del libro Pictures from Home). Ambos hicieron toda una obra fotografiando a sus familias. Pero bien opuestos. Sultan anda por los sesenta y pico. Mientras que Billingham apenas pasó los cuarenta. El primero, tiene una familia acomodada y “normal”. El segundo, alcohólico el padre, compulsiva la madre. Mucha técnica y “puesta en escena” por un lado. Snapshots por el otro.

Ahora yo les pregunto: ¿Quién empezo aquí  -entre nuestros autores, entre ustedes mismos- por sus padres y se quedó ahi un rato largo, y persistió y logró decirnos algo?

Yo nunca tuve esa inclinación. Si, claro que fotografié a mis padres, a mi hermano, a mi abuela!. Pero jamás me los planteé como sujetos fotográficos. Tal vez porque mi familia nunca tuvo nada de particular. Una excusa, esto no es más que una excusa!. Todos los magníficos cuentos de Raymond Carver son acerca de personas que nada tienen que ver con los personajes de Billingham o Sultan. Igual,  ahora ya no puedo fotografiarlos. Mejor le monto un flash a mi Rollei y me voy a pasear por Plaza San Martín. Después les cuento