Interiores

Hace unas semanas ví, por enésima vez,  la peli Interiores de Woody Allen. El esquema es sencillo de entender…

Los escenarios de las diferentes historias que Woody nos cuenta son los protagonistas. La madre los han creado de un modo amoroso y perverso a la vez. Esos espacios serán ahora el campo de batalla donde la historia resuelve sus encrucijadas. Pero el final sucede en la costa del mar!

El interior, la intimidad digo, está ahora de moda. Al menos en fotos, resulta inevitable curiosear en los FB de los amigos, y no tan amigos, para ver qué cosas tienen en el living, que marca de pasta dental usan, cuantos gadgets tienen en el escritorio, qué libros leen, etc.

Este fisgonear tiene algo de morboso. Espiar nunca fue bien visto. Aún nosotros, fotógrafos, no nos gusta que nos digan espías, mirones! En los diarios en papel no veo ni leo intimidad. De la bien entendida intimidad quiero decir. Historias de gente común que no representen ninguna «tendencia».

Entonces vuelvo a FB y encuentro más autenticidad. Sisi, no importa que todos querramos aparecer felices y en grupo. La fotografía nos permite saber más de estas vidas que vemos a diario en el monitor. Y cada vez hay más fotografía de este tipo. ¿Comunicar la intimidad en fotos será una manera de contar  lo que realmente nos importa?

Pienso en la fotografía de autor. Por ejemplo Jasmine Bakalarz (arriba) Y en las de Gonzalo Maggi y Lihuel González (encabezando este blog) que estarán proyectando sus trabajos en el próximo Nano Festival de Fotografía. Ficciones que tal vez nos remiten a una intimidad que está cerca nuestro. No reflejan una realidad social. Más bien son evocaciones naturalistas en el estilo, y muy psicológicas en el contenido. No me remiten a algo que está afuera.

Lo seguimos charlando el fin de semana en el festival.