La ambición de Francesca

Está claro para mi que la ambición es solo una de las formas que adquiere la pasión. Tal vez no sea la más correcta, la más aceptada. Creo que en algunos círculos sociales, ser ambicioso es mal visto.

Incluso charlando entre nosotros, queridos y queridas comentaristas, a nadie le gustaría que lo tilden de ambicioso. ¿Rubén?, ¿Caro?, ¿Derek?, ¿Lau?… ambiciosos!

Vivian Maier era una mujer ambiciosa, y sin embargo se le nota bien poco. Y ella no está para decir lo contrario. Francesca Woodman, otro weird case en la historia de la fotografía mundial era muy ambiciosa. Ella misma lo dice en una grabación poco antes de morir, de matarse, de tirarse al vacío, de eliminarse de la vista. Se arrojó, de la misma manera que hacía en muchas de sus fotos. ¿Por qué? por ambición digo yo.

Les recomiendo que vean el documental sobre los Woodman (click aquí). El hecho trágico de su final, sumado a su manía de autorretratarse desnuda le ha quitado envergadura a sus títulos bien ganados de extraordinaria fotógrafa.

Su ambición (si no fueron sus padres…) la perdió. Hizo todo lo que hizo en un lapso de tiempo mínimo, con un rigor y una discipliina inusitadas. Tenía una gran capacidad para «enfocarse» declara una de sus antiguas amigas en el documental.

Yo pienso que para llegar lejos en fotografía (o en cualquier otra disciplina), se necesita, además de todas aquellas cualidades que ya conocemos todos… se necesita:

1. Ambición (desmedida)

2. Foco

3. Trabajo

Les pido queridos queridas comentaristas, cuenten ¿cómo llegaron ustedes al éxito sin necesidad de arrojarse al vacío?