La conspiración de la fotografía

Bill Gates decía: «Quien quiera controlar los espíritus, deberá controlar las imágenes» Miro a mi alrededor, pienso por unos segundos. Hace dos minutos que estoy en la inauguración de la primera Bienal de Fotografía de Lima. El evento tiene lugar en la Galería Municipal de Arte Pancho Fierro. Cientos de personas se esfuerzan por entrar a la sala, ya atestada de gente. Todavía nadie repara demasiado en las fotos colgadas en las paredes.

En un momento la multitud es atraida por la voz amplificada de Gustavo Buntinx, curador general del evento, que inicia sus palabras de bienvenida en el marco de la muestra LIMA ALTERNA. Ciudad y barriada en las fotografías del pintor Bill Caro.

No puedo dejar de pensar en la cita de Bill Gates, invocado por Joan Fontcuberta durante su conferencia inaugural del Coloquio «Más allá del documento». Salgo a la puerta principal de la galería. Es una noche fresca, muy agradable. Cantidad de jóvenes pasean por la peatonal a unos pasos de la Plaza de Armas.

Fontcuberta fue apocalíptico: «Producimos más imágenes de las que podemos mirar». «Fotografiamos todo, y el tachito de reciclado de nuestra computadora es el destino probable de tanta acumulación sin sentido». Cuando fotografiamos algo, no estamos preocupados por comunicar  un punto de vista sobre lo que vemos, o capturar un instante irrepetible, no. Nuestro objetivo principal es «probar» que estábamos allí. Y tan ocupados en la tarea, no nos damos cuenta casi que estamos haciendo fotos de otras personas que a su vez toman fotos con la mismo objetivo que nosotros.

¿Qué hacer para detenerse en medio de este torbellino?