LA CRÍTICA

Actualmente se dice, en el mundo del arte, que el curador es, entre otras cosas, un crítico. Es decir, la práctica curatorial conlleva las tareas de aquel que analiza las obras, y dictamina si son buenas, malas, intrascendentes, decorativas, etc. etc.

No me cabe duda que cualquier profesional que se ponga a curar una muestra, de suyo que está influyendo y seleccionando el material del/los artista/s que expondrá. Habrá obras que se quedarán en el taller, o ideas que nunca se llevarán a cabo precisamente por la posición crítica del curador.

En el pasado, la figura del crítico estaba más asociada a la del periodista especializado, o del erudito puesto a escribir artículos, que en las páginas de una diario escribía precisamente una crítica de, por ejemplo, una exposición importante. Igualito que los críticos de cine, una especie que todavía subsiste.

De un tiempo a esta parte, todos los artículos que se escriben sobre muestras en los medios, jamás son críticas. Más bien son todo alabanzas. A nadie se le ocurre decir «fulanito la pifió, por tal y tal razón» o «tal institucion tiene un relato que atrasa un siglo y está copiando un modelo válido para otros públicos pero no para el nuestro».

Leyendo a Marta Traba, una excelente crítica de arte, historiadora, novelista, etc. argentina pero que desarrolló su carrera en Colombia, me doy cuenta de que ya en la época que ella escribía sus libros más irreverentes (los 70´s) se estaba gestando esta situación que vivimos ahora: NO HAY CRITICA. HAY RUMORES, CORRILLOS, GRUPITOS, QUE OPINAN. Pero se cuidan muy bien de no decirle su  opinión al «damnificadx». ¿Se entiende?. Estos grupos también son «de poder». Yo no los conozco bien, porque no son grupos perfectamente conformados. Son redes, que van cambiando también de integrantes (en la medida de que alguno pueda ser blanco de las críticas, claramente sale del grupo  -aunque después puede volver a ingresar-  )

Yo, desde donde me ubico en el campo de la fotografía (me ubico yo solo, porque nadie me puso), pienso que hay algunos inconvenientes para ejercer la crítica con libertad. A saber:

  1. Si sos artista y crítico, estás sonado. Porque lo que hoy criticás en los demás, seguramente te volverá en forma de venganza cuando vos muestres lo tuyo.
  2. Si sos crítico solamente, estás doblemente sonado, porque nadie te va a saludar ni invitar a ninguna inauguración. Por la sencilla razón de que nadie quiere que lo critiquen.
  3. Si sos crítico y amigo del que criticás, estás triplemente sonado, por obvias razones
  4. Si sos crítico, y te ganás el pan con eso, seguramente te quedarás sin trabajo rápidamente. Porque en toda operación artística (pequeña o enorme) hay intereses económicos en juego.
  5. Si sos crítico y no sabés lo suficiente para criticar con buen nivel de entendimiento del problema artístico que estás criticando, mejor te dediques a otra cosa. ¿O no?

Creo que hay algunas limitaciones más, pero mientras las discutimos, les propongo un ejercicio a modo de ejemplo de lo que podría suceder si uno se dedica a la crítica de fotografía. Como no tengo la autorización de ningún artista local para someter a la crítica una obra suya, vamos a colgar una obra que no es de aquí, y les propongo que la critiquemos. Pero al mismo tiempo, reflexionemos sobre un posible escenario donde esa foto estuviera expuesta acá, o fuera de un artista nuestro.

Encabezando esta nota está la foto de Martin Parr, que hizo en Mar del Plata hace unos pocos años. Ya sabemos el contexto en el que Parr hace estas fotos. Sabemos donde queda su sitio oficial. Podemos inventar mil excusas para relativizar la crítica, pero como esto es un juego nomás, les propongo que juguemos, total nadie se va a enterar.

¿Quién empieza?