LA DECISIÓN DEL INSTANTE

No hay que darle más vueltas, lo que al público le interesa de la fotografía es lo tradicional, si es en blanco y negro mejor. Las pruebas al canto: Henri Cartier-Bresson, Raymond Depardon, Vivian Maier, Diane Arbus, tuvieron (y tienen) colas de avidxs aficionadxs, jóvenes y no tanto, que se agolpan ante fotos pequeñitas (salvo las gigantes en color de Depardon) y comentan, se maravillan, comparten, explican, se hacen selfies, toman mate y siguen charlando.

En una palabra, la fotografía más tradicional sigue tan vigente (o más) que en el pasado. Tal vez sea porque antes esas fotos las veíamos en los diarios pero sobre todo en las revistas y en los libros. Ahora tenemos la oportunidad de verlas en vivo y en directo. Y en algunos casos (Arbus) en copias  hechas por la misma artista.

Estas muestras coinciden además en la temática: son fotos callejeras en su mayor parte, y registran un mundo (unas apariencias) que ya no las encontramos en las calles de hoy. Nueva York y Chicago entre fines de los 50 y mediados de los 70. Europa y Asia en entre los 40 y los 80. La frustración viene cuando nosotros mismos salimos a fotografiar, buscando (influenciados por estxs grandes capxs) encontrar los mismos escenarios, aquí en el sur. Pero los lugares han cambiado, o desaparecido, porque nunca existieron. Entonces, el resultado son imágenes melancólicas. Fotos de indigentes, señores viejos y barbudos, arquitectura derruida o reciclada, clichés. La ciudad ya no respira en sintonía con aquellos fotógrafos callejeros, porque es otra ciudad. Buenos Aires es una metrópoli latinoamericana, con reminiscencias francesas, nada más. ¿La foto callejera es un invento norteamericano?

Por si esto fuera poco, esta fotografía que celebra lo instantáneo y las temáticas costumbristas está totalmente afuera del circuito de la fotografía como arte contemporáneo (al menos en el mercado local). En ninguno de los lugares más importantes donde se legitima el arte fotográfico emergente verán fotos de gente captada desapercibida mientras se ocupaban de sus propios asuntos. En el ambiente del arte local circula otra fotografía, más difícil (tal vez), también con más ideas. Los que hacen foto de calle están en otra vereda, definitivamente! al menos hasta que se ponga de moda. Esto sucederá cuando los artistas que la practican hoy, se pongan viejos, y sus copias sean «de época» y si las han hecho en papel de fibra y copiado analógicamente, tal vez los galeristas den vuelta el pescuezo y, las miren (no que las entiendan, no). Por el momento, la única foto callejera válida es la de Horacio Cóppola, no la de algún instagramer con 98.000 seguidores…. 😉

Los desafío a encontrar grandes autores callejeros (que no sean ustedes ni sean los que ya conocemos todos) y me los van subiendo en los comentarios. Y vemos si hacen arte, o no. ¿Quién empieza?

Fotos: Henri Cartier-Bresson, Diane Arbus, Vivian Maier, Raymond Depardon.