LA DELGADA LÍNEA ROJA

Hoy se cumple un nuevo aniversario de la rendición de las tropas argentinas en la guerra de Malvinas. Quién hubiera pensado que la última guerra convencional en la historia de la humanidad iba a suceder en nuestro país. Sólo en los desesperados planes de nuestros dictadores podía entrar semejante locura. Pero allí fuimos (si, fuimos todos), y tal vez lo único bueno que tuvo fue que la dictadura se terminara de quebrar.

Lo que siguió con las primeras elecciones democráticas de 1983, no fue el inicio de la democracia como nos ha gustado decir al mundo, si no más bien fue el comienzo de lo que más acertadamente los historiadores han denominado «postdictadura»; un largo proceso en el que tal vez aún nos encontremos, pensando que alguna vez llegará esa idealizada democracia.

Uno de los trabajos que tenemos que hacer para que la democracia sea una realidad, es hacer justicia, ya sabemos. Y la guerra de Malvinas es un hecho que no resulta tan romántico como la lucha por los derechos humanos. Esa guerra nos avergüenza por varias razones, que no voy a explicar aquí.

Adriana Groisman, fotógrafa argentina residente en Nueva York desde hace muchos años, tuvo la oportunidad de tomar contacto con las islas y con la problemática de la guerra hace más de diez años. Todo ese tiempo le insumió esta investigación exhaustiva que en este video les presento (arriba) donde ella misma explica como es fotografiar, recoger testimonios, hacer video, escribir, pensar un diseño, conseguir recursos económicos, encontrar un editor, etc. etc. etc.

En una palabra, Adriana nos enseña lo que para un fotógrafo es «batallar» detrás de un objetivo que a cada momento se le escurría de las manos. Transitar esa delgada línea que divide a los antiguos adversarios, y comprobar que es más lo que los une que los separa. Enfrentar el tema del «enemigo interno» que asomó como una realidad aumentada del país en la carne de nuestros conscriptos en plena guerra.