La delgada línea

Es un martes raro. Hace tiempo que no me sentía tal mal. Hay siempre una delgada línea que divide aguas entre casi todas las cosas. El amor puede dar paso al odio, o peor aún: la indeferencia. Una mirada puede ser de aprobación, y súbitamente, tranformarse en encono. Y el agua, el agua otra vez!,  puede desbordar las aceras y entrar en las casas, en cuestión de segundos.  El fotógrafo de hoy puede ser, alternativamente, reportero y artista. Y muchas veces las dos cosas al mismo tiempo. Ciego en su afán de ver con la mayor claridad hasta los oscuros nubarrones que se aproximan. 

Alec Soth (arriba) sabe de lo que habla cuando le preguntan sobre su trabajo en Magnum. Él no se deja enlazar por los “creadores de icónos” como llama a los históricos de la gran agencia fundada por H.C.B. Pero tampoco se siente a gusto en las gélidas galerias de arte del Meat Market en Manhattan.

Y para probar que se puede circular por esa delgada línea en entre el arte y el documento, Soth le gusta citar lo que el llama el “problema Arbus”. Por un lado, Peter Hujar (arriba) a quien califica como menos sensacionalista que Diane, pero mucho más crudo que Avedon.

Hay algo en la manera en que uno se aproxima a la gente que fotografía. Y esto es diferente entre uno y otro fotógrafo. Pero esa forma “se ve”.No hay un modo definido en como un artista se aproxima a un sujeto humano, si no es un fotógrafo.

En el otro extremo, Soth ubica a Joel Sternfeld (arriba). Una delgada línea, ¿la notan?. Un arco de aproximaciones que se completa y de la que “emerge” el estilo ambiguo de Alec Soth, inasible como el agua.