La dulzura del comienzo

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Una cortesana dijo a un mandarín: seré tuya si esperas cien noches bajo mi ventana.Y el mandarín esperó, hasta la nonagésimo novena noche, en que tomó el taburete y se fue.

Entre esos ojos tan bonitos que veo a unos metros y la posibilidad de confrontarlos en una conversación, media un lapso de tiempo. Aunque más no sea, es necesario caminar esos pocos pasos hasta la chica en cuestión (en el caso de que la aproximación fuera tan sencilla). Cualquiera sea el caso, hay que saber esperar. La espera forma parte indisoluble del deseo. Cuánto más espero, más deseo!

Estoy en crisis amigos, amigas. Ya les conté en un post y no me dieron bolilla. Ahora les propongo que me escriban la nota completa. Mi problema es que “ya no espero” Y hace poco que me dí cuenta de esta pérdida amorosa. Saben de qué les hablo. ¿No?. Bueno, les cuento:

Tengo varias cámaras digitales (Canon XTi, Canon G11, Canon 5D [del diarioÇ]). Y varias cámaras analógicas: Kónica Hexar (secuestrada), 2 Rollei (una secuestrada), una Leica point & shot, una Nikon D90. La única que llevo en el bolso es la G11. Y hasta hace poco tiempo la empuñaba todo el tiempo. En la mano la tenía, si señores! Y mi Flickr rebosaba de carpetas y colecciones.

No me dí cuenta  que dentro mío se gestaba esta sensación de pérdida. Ya no espero. Las fotos que hago las miro de inmediato, las edito, las borro, las pierdo, lo que sea que  haya que hacer, no tengo que esperar nada. Y cuanto menos espero más impaciente me vuelvo. Y más inseguro cuando estoy obligado a esperar.

Me remito a la ilustración que inicia este post: para mi, el resultado de la evolución de lo analógico a lo digital, cuando de la ESPERA se trata, es un vaso medio vacío GRANDE y al mismo tiempo un vaso medio lleno pequeñito.  Entonces pregunto:

1. ¿Están de acuerdo conmigo?. ¿O el tamaño de los vasos debería cambiar?

2. ¿Cómo reemplazamos hoy aquella espera entre la toma y la copia final de la era analógica?

3. Aquellos amigos, amigas, que no han conocido el sofisticado deleite de la espera, ¿con qué sufren?

4. “La espera es por sí misma una felicidad” dice Leopold Schaeffer, anticipándose a Roland Barthes, y a Joan Fontcuberta, y a mi!. ¿En qué parte del proceso fotográfico de hoy encontrarmos una felicidad parecida?

5. Si ya no espero, no encuentro reemplazos. El video es otra cosa; maravilloso, pero tan distinto… El cine, “todo lo que se mueve” no es como la fotografía.

6. Concluyo como bien bruto que soy: la fotografía digital no es fotografía. Y no digo esto para resultar escandaloso, ni sucitar peleas, ni volver a debates pasados.

7. Me encanta la fotografía digital, pero me cuesta “acercarme a esos ojos”, dar los pasos correctos. Entender los caminos de la seducción…

Nota: sigan mandando “mi primera foto” a dmerle@lanacion.com.ar