La foto de domingo… es su perro

Canishka

Buenas tardes…. Todavía no es domingo. Transcurre la tarde del viernes, a los saltos! Pero vamos hacia el fin de semana largo. Acabo de comer de parado, una tarta de jamon, queso, tomate y huevo. Agua con gas. Y volví a releer algunos párrafos de un libro al que siempre vuelvo: “Witness in our Time” Working Lives of Documentary Photographers.

A esta altura del comentario ustedes pensarán: “¿y por qué le habrá puesto un perro?. La foto es de Edurne de Lasúen. Y la envió para la serie “Mi primera foto”, se acuerdan? La encontré ayer, mientras borraba mails, y me cautivó. La foto… y el texto que la acompaña. Mejor lo transcribo enterito, y después sigo yo. Vale la pena. Ahi va:

“Como leí que era la primera foto a conciencia, te mando la primera que seleccioné, que además es el primer fotograma que salió completo en mi primer rollo, blanco y negro, sacado con mi primera cámara: una Zenit 12XP, regalo de navidad hecho entre mi padre y mi abuela (mi anterior regalo, de cumpleaños, a fines de mayo, había sido “La fotografía paso a paso” de Langford, que para ese entonces casi me sabía de memoria). En la foto, mi perro Canishka, nombre puesto en honor a una canción de Los Brujos (que conste que tenía 16 años) que poco tiempo después se perdió.
Esta primera foto es importante, porque mi perro era blanco y negro y el rollo era blanco y negro y siempre los adoré (a la foto y al perro). Recién viendo la convocatoria, caí en la cuenta de que fue realmente la primera que tomé con intención de componer y me puse a escanear el negativo, ya que no tenía la copia en mi poder. No recuerdo muy bién qué se me pasaba por la cabeza, más que rogar que mi perro no se moviera en el preciso momento de hacer click, pero mi historia con la fotografía empezó antes: me habían regalado una cámara toda de plástico de 35 mm. y me tocaba ir de viaje de egresados de séptimo grado a Chapadmalal. Ya volviendo, fotografiaba los paisajes del camino y algo me decía “esto es lo mío”. Así supe, como una revelación, que quería ser fotógrafa. Fue pura química entre el obturador y yo. Las fotos nunca las vi (creo que había cargado mal la película, o algo similar), pero aún recuerdo lo que veía a través de los cristales, y las imágenes que intentaba capturar con mi cámara.”

Ayer terminé muy tarde de trabajar. Volví a casa pensando en la foto de Edurne y en su hermoso texto. Me ayudaron a conciliar el sueño! Y esta mañana, al despertar, me sentí agradecido de ser fotógrafo. Aún hoy, en el que nuestro rol es un poco más indefinido que antes.

Peter Howe, en “Witness…” dice:” la fotografía en este momento se está transformando en una forma de arte, más que en un medio de información” y Anne Tucker: “Comenzamos el siglo XX creyendo que  lo que veíamos en una fotografía era verdad, y lo terminamos desconfiando de cada foto, sin excepción.”

Estas dos citas están fechadas en el año 2000, cuando se publicó el libro. Imaginen que nos dirían ahora! Yo pienso que a pesar de todo, una buena fotografía, acompañada de un buen texto, es algo enormemente valioso para refrescarnos la mente y recordar lo bueno o lo malo que tiene la vida. La cualidad “impregnante” de una foto es fabulosa. Uno atesora las fotos, en la memoria, en los álbumes, en los diarios, en las billeteras, en la internet.

Siempre fue una forma de arte. Ahora lo es más. Nunca dijo la verdad, ahora todos lo sabemos.

Si querés publicar tu foto en esta sección, enviala a dmerle@lanacion.com.ar. El documento debe estar a 600 pixeles de lado mayor, 72 dpi de resolución y comprimido en jpg. También podés agregar los datos técnicos de la toma y la cámara que fue utilizada.