La foto de domingo… vapuleada

Tarde de domingo. Me vine a un bar para escribir. Una mala idea! Estoy obligado a escuchar las conversaciones de las mesas vecinas 🙁 . Soy como la gata flora, no? Pero no me bancaba en casa. Y tampoco me puedo quejar, la verdad.  Hasta tengo patio lleno de plantas y ningún perrito malcriado me las arruina. Estoy frito, sin argumentos negativos «preventivos» para empezar este comentario tendré que criticar la foto de Nahuel Padrevecchi con mi sentido común neutralizado por la falta de mala onda que me rodea…

Nahuel nos manda esta foto nocturna, tipicamente callejera. ¿Quién no ha sentido la tentación de fotografiar a los que tenés al lado cuando esperás el semáforo verde? Gary Winogrand (y buehh.. si ustedes mandan fotos callejeras yo tengo que seguir citando a Wino!), tenía este recurso también. Lo interesante de esta modalidad es que tenés a la gente bien cerca,  pero no los tenés que enfrentar. William Klein diría que eso es «no ir al frente y bancársela». Pero el autor de New York 1954-55 era un aficionado al boxeo y al «contacto». Gary ya sabía todo eso quince años después y probaba otras cosas porque era un gran innovador amigos, y los creadores están todo el tiempo reinventando los viejos trucos!.

Nahuel disparó a su derecha y encontró este grupete bien interesante entre los que destacan una señorita linda y un señor que se sopla los mocos. Todos los demás son comparsa. A Nahuel se le escapó el joven que cruza sin respetar las malditas señales. Es que no se dió cuenta de que alguien estaba intentando hacer una buena foto? Entonces, ¿que pasó? lo que pasó es que la foto está a la derecha del cuadro señora, y que el flaco de la mochila equilibra la imagen, pero no aporta, no aporta! Y a partir de allí, nada. Nada más que el paisaje desenfocado y siempre atractivo de la ciudad al caer la noche. Pero eso ya lo vi muchas veces. ¿Y en cuanto al grupo fotografiado, ustedes qué piensan amigos mios? Vamos, vamos, que está sección de domingo la escriben ustedes. Si si, los voy a esperar a que despierten mañana y se las agarren con el pobre de Nahuel que no sabía que al mandarme la foto, se exponía a vuestras iras.

Yo opino sobre lo que veo. No juzgo las intenciones del autor. Y pienso: el mayor fotógrafo callejero de la historia, Leon Levinstein, el  disparador más rápido de la Quinta Avenida, hubiera hecho la misma pix que Nahuel, pero habría torcido el ángulo de toma hacia su derecha aún más. Nada de calle. Lo que importa ahi es la gente. Y yo agrego: con la tecnología que tenemos ahora, mientras León les disparaba un cuadrito o dos, yo les ametrallo con quince fotogramas por lo menos. Alguna tiene que salir bien!

Así que no se ensañen y veamos el conjunto. Una escena de la ciudad. Los reflejos en la noche (algunos inexplicables -tal vez la toma fue hecha detrás de un cristal?-) Es el fin del día, la gente quiere apurar el regreso a casa.  El fotógrafo es parte de la multitud y registra el instante. De eso se trata la fotografía.