La foto de domingo… y el espíritu amateur

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La afición por alguna actividad, preferentemente algo que no fuera el trabajo de todos los días, es algo que siempre admiré en mi padre. El era un vendedor de libros. La primera actividad extra que le conocí (y que ocupaba sus horas libres) era algo casi inexplicable para mi: mi papá era «radio aficionado». Después vino la fotografía, y la practicó hasta su despedida repentina a los 75 años.

Disculpas por la introducción tan personal y poco atractiva. La foto que les cuelgo hoy es un autorretrato de Manuel Fernández.  Manu, Il Asco, Quique Sarcasmo, como quieran llamarlo. Manuel trabaja en un laboratorio y es impresor. Su afición es la fotografía. En esta foto, Manu se está preguntando acerca de su afición. Es el retrato de un joven monocular y despeinado. Arrebatado por la pasión recién descubierta.

El autorretrato es, tal vez, lo primero que un aficionado hace con su cámara. Por otra parte,  siempre queremos saber cómo nos ven los demás. Y la autofoto es siempre el camino elegido, y el menos indicado. A lo sumo descubriremos cómo nos vemos a nosotros mismos. En cuanto a los otros, siempre será un misterio, plagado aquí y allá de falsas respuestas, caminos equivocados, malentendidos inexplicables…

Nunca ví un autorretrato de mi padre. Hace poco tiempo que me dí cuenta de esta particularidad.  Me pregunto, ¿Quién de ustedes no ha caido en la tentación de autorretratarse? Y si así fue, ¿por qué no lo hacen?

La foto de Manu, es una de las más de cuarenta seleccionadas para una de las cinco muestras que tendrá el Nano Festival de Fotografía. Alli los espero.